Más de 7 años para líder de una banda de ladrones

Actuaron entre mayo y julio del 2002 en los barrios más exclusivos de Neuquén. Impusieron una modalidad hasta entonces desconocida: meterse en las viviendas, tomar de rehenes a las familias y alzarse con valiosos elementos. Ayer condenaron a dos, dueños de múltiples identidades. También cuenta con



NEUQUEN (AN)- Era una banda que seleccionaba a sus víctimas en los barrios más acomodados de Neuquén. Ingresaban a las viviendas aprovechando la menor distracción, golpeaban al que se resistiera y se alzaban con jugosos botines. Sembraron el terror durante el invierno de 2002 hasta que los cabecillas fueron detenidos y ayer los condenaron: siete años y seis meses de prisión para uno, y dos años en suspenso para el otro.

En los más de dos años que duró la investigación fue imposible conocer con certeza sus nombres. Por eso en la sentencia figuran como Sergio Ubaldo Retamal Ayala o David Richard Giménez Cabezas, o Daniel Nicolás Reyes, chileno, de 34 años, y Jorge Armando Carvajal Carreño o Antonio Ismael Lorca Aravena, de la misma nacionalidad, 27 años. En ambos casos, se aclara “sin apodos”. Como si los necesitaran, con tantas identidades.

Sólo a Retamal Ayala le probaron su participación en algunos de los asaltos. Parte del botín fue recuperado en una vivienda del barrio Trahun Hue, de Centenario.

La serie de hechos que se les atribuyen comenzó el 6 de mayo de 2002, cuando tres sujetos ingresaron a la vivienda de Alberti al 90 (Santa Genoveva) aprovechando que unos albañiles estaban realizando refacciones. Redujeron a los trabajadores y a los dueños de casa, y se alzaron con un revólver, dinero, dólares y una consola de videojuegos, entre otros elementos. La Cámara Segunda consideró probada la participació de Retamal Ayala.

El 18 de junio, a las 19.15, dieron un golpe en una vivienda de Corrientes y Zapala (Jardines del Rey), donde también se estaban realizando refacciones. Moradores y empleados fueron tomados de rehenes y despojados de dinero, ropas, una cámara fotográfica y una videofilmadora, entre otros efectos. También se declaró culpable a Retamal Ayala en este caso.

El mismo día, dos horas después, hubo un asalto en San Juan al 1.200 (Santa Genoveva). Allí sorprendieron al dueño de casa cuando ingresaba el auto y le robaron dinero, una raqueta y herramientas. En este caso no se probó la intervención de ninguno de los imputados.

El 19 de junio, en un domicilio no especificado, intentaron asaltar a otro vecino que estaba guardando su rodado y que alcanzó a avisar a sus familiares que cerraran la puerta por dentro. Se fueron sin nada; uno de los autores fue Retamal Ayala.

Veinte minutos después hubo un atraco en La Fraternidad al 1.000 (Santa Genoveva), donde no se probó la autoría de los acusados.

El 2 de julio de 2002 el golpe lo dieron en Vélez Sársfield y Basavilbaso, del mismo barrio. Tomaron de rehén a una familia y se alzaron con dinero, relojes, anillos, ropas y otros efectos. Aquí sí se dio por probado que Retamal Ayala fue el autor..

Retamal Ayala también fue acusado de encubrimiento, porque en su vivienda de Centenario aparecieron muchos de los elementos robados. Pero lo absolvieron, porque a esa casa tenía acceso mucha gente. En cambio, por su participación en los asaltos le aplicaron siete años y seis meses de prisión y lo declararon reincidente.

En cuanto a Carvajal Carreño, sólo lo condenaron a dos años en suspenso por destrozos que provocó en el juzgado cuando lo llevaron a una rueda de reconocimiento.

No quedará en libertad porque tiene otra causa por robos en Río Negro.

“Daño psíquico” a las víctimas

NEUQUEN (AN)- En el invierno de 2002, la banda liderada por Sergio Retamal Ayala (o David Giménez Cabezas) aterrorizó a un sector acomodado de la sociedad neuquina. Con un modo de operar novedoso hasta ese entonces (el ingreso a las viviendas, tomando de rehén a los moradores) hubo una escalofriante serie de asaltos en los barrios más coquetos de la ciudad.

El miedo que padecieron las víctimas fue tomado como agravante por los jueces José Andrada, Emilio Castro y Mario Rodríguez Gómez, quienes ayer dictaron la sentencia condenatoria. Dice el fallo que los camaristas tuvieron en cuenta “el daño psíquico causado a los afectados” y “la sensación de inseguridad y cambio de hábitos que los hechos han generado en todos los damnificados”, según ellos mismos lo relataron al declarar como testigos.

A Retamal Ayala y a su compinche Jorge Carvajal Carreño (o Antonio Lorca Aravena) se le atribuyen asaltos también en Cipolletti. De hecho, el día que los detuvieron estaban merodeando por el barrio San Cayetano de esa localidad. Un trabajo conjunto entre la policía rionegrina y el departamento Delitos de Neuquén permitió terminar con la actividad de esta banda que, como pantalla, invertía en la construcción de una casa en Centenario.


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