Masacre en la escuela de Patagones: sin respuestas tampoco hay consuelo

El asesinato de Federico, Evangelina y Sandra no expuso responsables hasta hoy. Sumarios a docentes y demandas civiles permanecen silenciados por la burocracia.



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La tragedia marcó un antes y un después en la historia de la escuela, que se traduce hasta en su edificio (foto Marcelo Ochoa).

A 10 años

El tiempo ha pasado, pero la comunidad de Patagones sigue llorando a sus víctimas de la masacre en las escuelas Islas Malvinas y aun cuando hoy se cumpla ya una década, existen heridas abiertas.

En el establecimiento repican las insistencias para mantener fresca la tragedia ocurrida en la mañana del martes 28 de setiembre de 2004 cuando el joven Rafael “Juniors” Solich (16) empuñó una pistola para acribillar a balazos a tres compañeros y dejar malheridos a otros cinco, crimen por el que fue declarado inimputable al ser menor de edad.

Ese día fallecieron Federico Ponce, Sandra Núñez y Evangelina Miranda; quedaron malheridos por proyectiles de la Browning 9 milímetros Natalia Salomón, Pablo Saldías, Verónica Cazasola, Nicolás Leonardi y Rodrigo Torres (ver aparte).

Para este aniversario, el aula de 1° B donde ocurrió el tiroteo, luce distinta y fue convertida en sala de reuniones. La sangre en las paredes quedó cubierta por una segunda pintura, merced a un trabajo de albañilería que le dedicaron algunos alumnos.

En uno de sus laterales, se muestra -como si fuera una película- una línea de tiempo de “hitos relevantes de nuestra escuela”. Refleja los comienzos en 1962 como una escuela profesional, consignan varios actos más, y luego el calendario en franja horizontal remarca la tragedia y todas sus acciones refractarias como la creación de un mural para “Asumir el dolor”, el diseño de la primera bandera universal de la paz, la “Caravana de la paz”, la “Galería de la paz” en 2011, y el acto de nombramiento al aula en “Honor a caídos en Malvinas”.

En el edificio cambiaron los públicos. Hay nuevos docentes y nuevas generaciones de adolescentes. Tanto los profesores como integrantes de la actual matrícula escolar -algunos recién estaban en preescolar o el primario 10 años atrás-, entienden la tragedia como una historia más de la escuela y en las conversaciones prefieren compartir sus propios sueños y proyectos personales.

La comunidad de Patagones se vio parcialmente beneficiada tras la conmoción. El hospital Pedro Ecay, que en ese momento no tenía demasiados servicios, cuenta con terapia intensiva.

La comuna consiguió -con una inversión de 10 millones- iniciar los trabajos habilitándose parcialmente un complejo deportivo y recreativo para que los adolescentes puedan recibir contención.

Logró montarse, con resultados poco comprobables, un gabinete interdisciplinario denominado Equipo Distrital para Trabajo con Infancia y Adolescencia en Riesgo Socioeducativo (Edia). Sin embargo el partido de Patagones no cuenta todavía con un servicio de Justicia pleno lo que hace que numerosas causas tengan que ventilarse en Bahía Blanca.

Respecto de los sumarios, la ministra de educación bonaerense, Nora De Lucía, explicó a “Río Negro” que los sumarios a los docentes -incluyendo a integrantes del equipo pedagógico- “están transitando la última etapa del tribunal de disciplina”. Cuando se le insistió en que pasaron 10 años, volvió a reiterar que faltan detalles en ese ámbito. Al pedírsele precisiones sobre reparaciones del Estado, se limitó a señalar que “se otorgará un subsidio”.

Enrique Camino

ecamino@rionegro.com.ar


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