“Médicos mendicantes”

Había una vez una provincia que supo tener un sistema de salud que era modelo por muchos años en la Argentina y el resto de América Latina. Transcurría el siglo pasado, y estaba por estas tierras un viejo y sabio gobernador. Con mucha decisión convocó a médicos de distintos puntos del país para la creación del sistema. Venían de Córdoba, Buenos Aires, La Plata, Rosario. Capacitaron a enfermeras y agentes sanitarios; se construyeron hospitales rurales y de alta complejidad, postas y centros de salud; se tejió una red invisible que abarcaba todo el territorio: de la cordillera a los valles. Se aplicaban los principios de la atención primaria de la salud por doquier y de ese modo se alcanzaron indicadores del Primer Mundo. Hoy, lamentablemente, esto es un recuerdo nostálgico. Los médicos deben hacer manifestaciones para obtener sueldos dignos. No se cubren las vacantes para las residencias médicas ni tampoco los puestos en los hospitales del interior. Muchos profesionales emigran al sector privado o a otras provincias… El sistema dejó de atraer. Ya no es un modelo. ¿Qué pasó?, ¿quebró la provincia, no tiene recursos? No, cada vez son más: en turismo, energía hidroeléctrica, gas, petróleo, regalías… Pero quienes hoy aconsejan al gobernador son tecnócratas, economistas y contadores –sólo ven los fríos números– y consideran que poner dinero en la salud pública es “un gasto” y no una inversión. Pero entonces, ¿es posible recuperar aquel sistema de salud modelo? Claro que sí. ¿Qué hace falta? Dos cosas: decisión política y buenos consejeros. Pablo Hernán Sosa, DNI 13.670.589 Neuquén

Pablo Hernán Sosa, DNI 13.670.589 Neuquén


Había una vez una provincia que supo tener un sistema de salud que era modelo por muchos años en la Argentina y el resto de América Latina. Transcurría el siglo pasado, y estaba por estas tierras un viejo y sabio gobernador. Con mucha decisión convocó a médicos de distintos puntos del país para la creación del sistema. Venían de Córdoba, Buenos Aires, La Plata, Rosario. Capacitaron a enfermeras y agentes sanitarios; se construyeron hospitales rurales y de alta complejidad, postas y centros de salud; se tejió una red invisible que abarcaba todo el territorio: de la cordillera a los valles. Se aplicaban los principios de la atención primaria de la salud por doquier y de ese modo se alcanzaron indicadores del Primer Mundo. Hoy, lamentablemente, esto es un recuerdo nostálgico. Los médicos deben hacer manifestaciones para obtener sueldos dignos. No se cubren las vacantes para las residencias médicas ni tampoco los puestos en los hospitales del interior. Muchos profesionales emigran al sector privado o a otras provincias… El sistema dejó de atraer. Ya no es un modelo. ¿Qué pasó?, ¿quebró la provincia, no tiene recursos? No, cada vez son más: en turismo, energía hidroeléctrica, gas, petróleo, regalías… Pero quienes hoy aconsejan al gobernador son tecnócratas, economistas y contadores –sólo ven los fríos números– y consideran que poner dinero en la salud pública es “un gasto” y no una inversión. Pero entonces, ¿es posible recuperar aquel sistema de salud modelo? Claro que sí. ¿Qué hace falta? Dos cosas: decisión política y buenos consejeros. Pablo Hernán Sosa, DNI 13.670.589 Neuquén

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