Medios y gobiernos de América Latina a través de wikileaks



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En “Wiki Media Leaks”, el investigador Martín Becerra y el periodista Sebastián Lacunza configuran un relato cautivante a partir de los cables -más de 250 mil- intercambiados entre el Departamento de Estado norteamericano y sus embajadas en todo el mundo, filtrados por la organización WikiLeaks, que aborda con precisión el material inédito sobre las relaciones entre medios y gobiernos de América latina.

“Existe un enorme material que estaba y aún está inexplorado con respecto a los medios de comunicación”, señala Becerra a Télam con respecto a los cables de WikiLeaks, la organización mediática internacional sin ánimo de lucro a cargo de Julian Assange, que a partir de 2006 publica en su sitio web, www.wikileaks.org, informes anónimos y documentos filtrados.

Y sostiene: “es paradójico, porque el material está disponible en Internet; sólo se necesita conocimiento del inglés. Cualquier empresa periodística podría haber aprovechado esa información”.

El libro, publicado por Ediciones B, escrito con rigurosidad, con momentos atrapantes propios de una trama de espionaje, presenta cinco partes.

La primera parte dibuja un mapa de las elites políticas y mediáticas latinoamericanas; la segunda se dedica al panorama argentino, con datos destacables sobre la interna de la Ley de Medios; la tercera parte desarrolla la situación de Perú, Chile y Colombia; la cuarta abarca Bolivia, Ecuador, Honduras y Venezuela y, por último, Brasil y México, dos potencias importantes con un complejo entramado de medios.

“La hipótesis que tenemos con Sebastián (Lacunza) -indica el investigador- es que si los grandes medios no lo publicaron, se debe a una decisión editorial, porque es un material incómodo en un escenario polarizado”.

Becerra explica que “altos funcionarios, empresarios mediáticos y columnistas políticos, entre otros, quedan bastante mal parados por el doble discurso que tienen, cuando hablan en público y cuando lo hacen frente a la embajada estadounidense”.

“Por suerte -añade- el caudal de información que teníamos para armar el libro era enorme. Lo complejo fue definir qué seleccionábamos y cómo lo tratábamos, para armar un registro común con países que son distintos. Significó un desafío que nos encantó en principio leer y después darle una forma. Fue emocionante porque la misma información te va conduciendo”.

Martín Becerra (Santa Fe, 1968) es especialista en medios y políticas de comunicación. Es doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, profesor titular de las universidades nacionales de Quilmes y Buenos Aires, e investigador independiente en el Conicet.

Es autor de libros sobre estructura y concentración de medios en América latina (con Guillermo Mastrini publicó “Los dueños de la palabra” y “Los monopolios de la verdad”, en 2009, y “Los magnates de la prensa”, en 2006) y sobre políticas de comunicación (”Sociedad de la Información, proyecto, convergencia, divergencia”, en 2003).

Sebastián Lacunza (Buenos Aires, 1972) trabaja como periodista en la sección Internacionales del diario Ambito Financiero. Desde 2000 ha realizado para ese diario coberturas de elecciones, crisis sociales y políticas en América, Europa y Medio Oriente. Se desempeña, además, como corresponsal en Argentina del diario Il Manifesto (Italia) y ha trabajado o colaborado en Perfil, BAE y las agencias IPS y EFE (Berlín), entre otros medios.

- ¿Cómo fue el proceso de selección de los cables?

- Lo que sostuvimos con Sebastián es el principio básico de honestidad intelectual: un tratamiento respetuoso de lo que las fuentes -los cables diplomáticos de las embajadas- dicen, o sea, no omitimos nada.

En el capítulo argentino, por ejemplo, no es que hablamos de (Jorge) Lanata porque nos cae mal, y omitimos cables de otro periodista porque nos cae bien. No es así. No es lo mismo hablar de columnistas políticos que de cronistas.

- ¿Por qué no?

- Porque los cronistas van a la embajada a buscar información como periodistas; en cambio, lo que nosotros destacamos, es que los grandes medios y sus columnistas van como actores políticos a impugnar medidas que definen los gobiernos de sus países. Algo que no hacen frente a sus lectores.

Ese comportamiento bipolar que tienen muchos empresarios periodísticos y prestigiosos columnistas de nuestro país es el que queda marcado en la lectura de esos cables.

- Es notable la descripción que se hace en el libro de algunos embajadores y sus funciones...

- Claro, porque ciertos diplomáticos estadounidenses, que han tenido varios destinos en Latinoamérica en este último periodo, manejan una ideología pragmática en defensa de los intereses de su país y no se compran cualquier buzón. Hay muchos de ellos que sobresalen por su capacidad de síntesis, inteligencia y estilo narrativo.

Los destinatarios de sus cables son burócratas de Washington; los embajadores tienen que explicarles, por ejemplo, el conflicto entre Clarín y el Gobierno Nacional: les tienen que presentar las razones, las motivaciones y los intereses detrás de esas pujas.

El libro, además, “confirma que si algo no existe en los sistemas de medios comerciales concentrados en América latina, es verdadera competencia. Es competencia capitalista: zonas de mercado donde hay tensión y otras donde hay colaboración”, concluye Becerra. (Télam)

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