Medvedev: medidas más ‘crueles’ contra el terror
El presidente ruso llegó por sorpresa al sur del país, tras la ola de ataques.
AP
MOSCÚ (Télam/AFP).- El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, arribó por sorpresa a la región del sur del país golpeada ayer por un doble atentado suicida y llamó a adoptar acciones “más crueles” contra la “escoria” del extremismo global, mientras al mismo tiempo crecen las críticas por los métodos utilizados por las fuerzas de seguridad en la zona del Cáucaso.
El jefe del organismo de seguridad interna de Rusia, en tanto, dijo que las autoridades tienen identificados ya a los cerebros de los atentados del lunes pasado en el subte de Moscú y que varios sospechosos fueron detenidos.
Los ataques en la capital –reivindicados por un grupo islamista del Cáucaso Norte– volvieron a poner en el centro de la atención pública y la agenda política a una ola violencia confinada desde hacía años a las repúblicas del sur ruso. El estado de alarma se incrementó el miércoles tras la muerte de 12 personas en un doble atentado suicida en Daguestán.
Incluso ayer, horas antes de la llegada de Medvedev a la capital de Daguestán, un auto cargado con explosivos estalló cerca de la frontera entre esta república rusa y la también volátil Chechenia y sus dos ocupantes murieron. Al parecer trasladaban una bomba que explotó antes de tiempo.
Ayer se realizaron los funerales por las 39 personas muertas en los atentados suicidas en el subte de Moscú. En el cementerio moscovita de Kotliakoskoye, en el sureste de la capital, se respiraba un ambiente de tenso silencio mientras los portadores vestidos con austeros mamelucos azules y naranjas dejaban los ataúdes cerrados sobre pilas de ramas de pino junto a las tumbas. “¡Déjenme tranquila!”, gritaba la hija de una de las víctimas, Zujumor Ibragimova, de 60 años, cuando sus familiares intentaban desaferrarla del féretro.
Medvedev dijo que el rango de medidas antiterroristas debe expandirse. “Las medidas deberían ser no sólo más efectivas, sino también más duras, más crueles, si ustedes quieren, y más preventivas”, dijo Medvedev durante su visita a Makhachkala, capital de Daguestán.
Sin embargo, los atentados también echan luz sobre los controvertidos métodos de los militares rusos. El grupo islamista rebelde “Emirato del Cáucaso”, que reivindicó los atentados perpetrados el lunes en Moscú, explicó que los ataques constituían una medida de represalia luego de una “operación especial” realizada en Ingusetia el 11 de febrero.
Ese día, “habitantes chechenos e ingusetios fueron ejecutados” por las fuerzas rusas cerca del pueblo de Archty durante una operación realizada por “bandidos de las fuerzas especiales del FSB” (los servicios de inteligencia rusos, ex KGB), acusó su líder Doku Umarov. (Ver aparte)
Cuatro recolectores de ajo, atrapados en fuego cruzado, murieron “accidentalmente”, reconoció el presidente de Ingusetia Iunus-Bek Evkurov. Los cuerpos de las cuatro víctimas fueron encontrados luego acribillados de balas y cuchillazos, según la organización Memorial. Defensores de los derechos humanos denuncian regularmente la arbitrariedad y la brutalidad de las fuerzas especiales rusas, acusándolas de actuar tanto contra los civiles como contra los rebeldes.
Familiares de las víctimas del atentado del lunes en el subte de Moscú realizaron ayer los funerales.
AP
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