Mesurado optimismo de científicos por cambios en la CNEA

El gobierno cambió de área de dependencia al organismo.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El impulso dado a la ciencia por el gobierno nacional adquiere distinta relevancia y consistencia según sea el sector de que se hable.

En el caso de la Comisión Nacional de Energía Atómica las señales alentadoras se entrecruzan con algunos indicios perturbadores.

La reubicación del organismo en la secretaría de Energía poco después de que asumiera el presidente Nestor Kirchner la hizo descender un par de peldaños en el escalafon del PEN, priorizando sólo la línea de trabajo que brinda asistencia a la producción nucleoeléctrica.

Además la alejó del sustancial aumento presupuestario otorgado a la investigación científica y tecnológica, que será manejado por la secretaría de Ciencia y Tecnología (SeCyT).

La Comisión tuvo una asignación de 94,4 millones de pesos en el actual ejercicio y está peleando por un aumento presupuestario de 13 millones de pesos para el 2004, de los que sólo recibiría ocho.

El objetivo del pase del organismo a la cartera de Energía es concluir y poner en

marcha la central de generación Atucha II, proyecto acariciado desde hace meses por el gobierno nacional que mantiene avanzadas tratativas con la contratista que la construye, la empresa Siemens, y espera anunciar la reanudación de las obras antes de fin de este año.

La reactivación de la obra inyectaría fondos a la Comisión vía contrataciones de servicios y crearía unos 3.500 puestos de trabajo en el sector nuclear, pero además permitiría la revinculación formal de las centrales -nucleadas en la NASA- con el organismo madre. (ver “La conclusión de Atucha II…”).

La noticia filtrada por el propio gobierno durante la última semana es percibida como una “señal de resurgimiento” por los responsables del desmembrado sector nuclear argentino.

Los vientos de cambio fueron recibidos con entusiasmo pero sin euforia por los directivos de la CNEA que no pierden su habitual “escepticismo científico” a la hora de analizar las decisiónes políticas.

En un diálogo informal con “Río Negro” el doctor en Física Manuel Mondino graficó la situación con sencillez: “se ha frenado la pendiente descendiente y pareciera que hasta se puede cambiar la inclinación”.

El prestigioso científico, que renunció a la presidencia de la Comisión en rechazo al plan de desguace y privatización de la década menemista, reconoció que el verdadero cambio pasa por encuadrar a la actividad nuclear como “política de estado”.

Y consideró que la ubicación del organismo en la secretaría de Energía debería ser transitoria y no definitiva.

Una década de autoridades carentes de consistencia que opusieron escasa resistencia a los intentos de desmantelamiento y reducción del sector no alcanzaron a sepultar el desarrollo de investigación y conocimiento más sólido y exitoso del país.

Pero sí mellaron significativamente su estructura y la pusieron en un lugar que mantiene bajo amenaza su futuro.

Tanto es así que el prestigio ganado por los investigadores del sector nuclear es mejor apreciado en el exterior que en su propia tierra y alcanza una valoración dispar entre los actores gubernamentales del escenario nacional argentino.

En algunos ámbitos ministeriales tienen una evaluación disvaliosa de los científicos de la CNEA.

Es a partir de esa visión que su permanencia indeterminada en un ámbito tan acotado como el de la cartera de Energía pone en riesgo la diversidad en la generación de conocimiento y desarrollos científico-tecnológico, interpretó Mondino.

No obstante, su optimismo es más que cauto, ya que sólo considera que hay un “freno” a la caída que la Comisión tuvo estos últimos años, aunque aún no confirma una mejora a futuro.

Nota asociada: Un mundo de conocimiento que el país ignora Se avanza, “pese a todo” La terminación de Atucha IIes prioritaria para el gobierno    

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