«Mi meta es ser medalla de oro»

El atleta encaró la última etapa de su preparación.

Redacción

Por Redacción

VIEDMA (AV) – Javier Correa puso en marcha la última etapa de su gran sueño. Ese que se hará real en agosto, cuando entre el 23 y el 28 intentará, en los Juegos Olímpicos de Atenas, pelear adelante en los 500 y 1.000 metros del canoaje. «Mi ambición -asegura a «Río Negro»- es ser medalla de oro».

Antes de viajar a la República Checa, embaló todas sus ilusiones y dejó de lado el modular de madera que construye con sus propias manos.

Sus afectos, la carpintería, la cría de tortugas y el canoaje se reparten su tiempo cada vez que hace base en la Comarca.

Para llegar bien a la cita griega valora la tarea realizada en 2003, que fue «muy especial y me permitió sacar buenas conclusiones. Me ayudó a tomar esta determinación de entrenar más prolijo, y en lo deportivo terminé satisfecho porque llegué al Mundial con un desorden grande y con una preparación desprolija. Así y todo competí de igual a igual con todos y en la semifinal logré la mejor marca del Mundial».

Recalca que «el resultado fue muy bueno» porque «el año anterior tuve problemas en Caviahue porque había ido el equipo y quedamos sólo tres. Después tuve problemas para salir del país por la falta de pasaporte. También los viajes solo. Eso me hizo pensar que iba a ser difícil repetir el podio pero lo más importante era clasificar para Atenas para después trabajar tranquilo este año».

– ¿Cuál es el objetivo para Atenas?

– Estando bien, en los Juegos puedo estar en el grupo de palistas que estará en la pelea.

– ¿Siempre en las dos distancias?

– Por ahora sí, de cualquier manera si hay algún cambio lo analizaremos bien sobre la fecha.

– ¿Qué te haría modificar esta decisión?

– Que alguna de las dos marcas no me sirva para buscar el objetivo. Si voy a poner en duda una por participar en la otra sin una buena marca no lo voy a hacer.

– ¿El objetivo es estar solo en el grupo?

– Voy con ambición de ser medalla de oro. Sé que la posibilidad está. Es posible porque cambiaron las cosas con respecto a lo que pasó en Sydney (fue quinto en 1.000) cuando se hablaba de tres cuatro candidatos. Hoy, de nueve finalistas, cualquiera puede ser el campeón pero nadie, ni yo, se arriesga por uno.

– ¿Los otros también saben que sos candidato?

– Seguro, en la pelea estamos todos. En los últimos mundiales cambiaron mucho las posiciones. Ha pasado que el campeón, al otro año, directamente ni pudo llegar a la final. Se ven cambios de posiciones muy importantes, aunque no en los tiempos.

– ¿A vos también te pasó?

– Lo que más seguridad me da es que en los últimos años fui el más parejo. En los últimos tres años estuve en la final en 1.000 metros y salvo el año anterior fui el único que repitió medallas.

– Entonces nadie te descarta…

– La ventaja es que si puedo mejorar un segundo o medio segundo puedo pasar tres o cuatro puestos adelante e incluso ganar.

-¿De qué depende esa posible mejoría?

– De que el entrenamiento sea prolijo. Ahora cada detalle suma, por eso trato de evitar hacerme problemas si no hay plata. Tengo que eliminar todos los factores que te suman presiones a la hora de participar.

    

Una vieja historia

Javier Correa y el entrenador Daniel Martinovic debieron apelar a sus propios recursos económicos para emprender el viaje a Europa. «Estamos saliendo con plata nuestra», señala el palista, una insólita historia que ya vivió en temporadas anteriores.

El deportista recibe una beca de la provincia de Río Negro y otra del Comité Olímpico Internacional. En los próximos días se normalizaría la beca de Nación y a fines de este mes cobraría la primera parte de un acuerdo alcanzado con una reconocida empresa de cemento nacional.

Buena parte de esos merecidos ingresos fueron destinados al pago de pasajes y estadía en esta etapa de su preparación ya que «no hay plata oficial porque desde la Federación Argentina de Canoas no se pidió el presupuesto necesario a la Secretaría de Deportes de la Nación. Yo mandé el programa el año pasado, lo volví a enviar en el verano pero la Federación no pidió el dinero y en Nación no se abrió ningún expediente».

No obstante, «estaba preparado para salir del país de cualquier forma, pero esto molesta, porque la gente que lo tiene que hacer no lo hizo y lo terminamos armando con 'Piquín' (Martinovic)». Tajante, Correa señala que «eso me hace pensar que más que ineficiencia pasa por una cuestión de desinterés».

– ¿Qué pasa si esta situación se repitiera en junio?

– Tendré que vender el mueble (risas). Todavía no hicimos los números de la segunda salida, pero los voy a hacer en este tiempo como para estar prevenido.

– Esa ida y vuelta a Europa, ¿es necesaria?

– Es imprescindible porque este es un año olímpico, algo que ocurre cada cuatro años y no hay pretextos para equivocarnos. No se puede alterar el plan, no sirve hacerlo a medias. También tiene una explicación psicológica. El año pasado estuve cinco meses afuera y ya a lo último quería terminar más que competir; fue algo difícil. Me acuerdo que, en Sydney, un deportista checo que había sido campeón en Atlanta (1996) había hecho una estadía larga afuera y me comentó lo mismo. Que algo sobresalga al deseo de querer competir es complicado. Esa debilidad que empieza a aparecer en la cabeza de un atleta es crucial. La idea es mantener bien el entrenamiento y mucho mejor la cabeza. (AV).

Racice, la base de operaciones

La ciudad checa de Racice es la base de operaciones que establecieron Correa y Martinovic para realizar esta nueva etapa de entrenamiento que se ini-ció el lunes.

A pesar de que no se cumplirá la primera fecha de la Copa del Mundo en Schinias -cercano a Ate-nas, donde se competirá durante los Juegos Olímpicos-, la dupla realizará un trabajo especial.

Durante cuatro semanas estarán en la República Checa, el 1 de junio regresarán a Viedma y el 17 de ese mes volverán a Europa para competir en Duisburg (Alemania), entre el 25 y el 27. Racice los volverá a cobijar hasta el 8 de agosto y después se establecerán en Atenas.

Correa señala que «estoy cumpliendo los objetivos que planteamos con Daniel. Salimos de Caviahue con una buena base aeróbica, después apuramos el entrenamiento y vimos diferencias en el rendimiento con respecto a lo que hicimos antes. Vamos despacio, pero firme», asegura.

– ¿Tuviste problemas por la decisión de trabajar con Daniel Martinovic?

– No, para nada. Las posturas fueron bien claras. La Federación quería que no hubiera problemas más allá del lugar de entrenamiento. La posición de ellos fue: arreglen el tema y cuando tengan la solución nos avisan. Por parte del entrenador nacional, el cubano Miguel Sánchez, hubo, al principio, algo de resistencia, pero después no tuvo ningún problema o por lo menos no lo demostró.

– ¿Valió la pena el cambio?

– Sí, estoy más tranquilo. Desde octubre hasta ahora vinimos haciendo un trabajo que tiene un sentido, un lineamiento concreto, más allá que esté bien. Si estamos equivocados va-mos derecho al error. Antes tenía períodos que entrenaba con el equipo nacional, otros en los que no tenía entrenador, participaba solo y me inventaba el entrenamiento o, a veces, tenía cinco entrenadores arriba y no había una línea de trabajo. (AV).

    Daniel Vila


VIEDMA (AV) - Javier Correa puso en marcha la última etapa de su gran sueño. Ese que se hará real en agosto, cuando entre el 23 y el 28 intentará, en los Juegos Olímpicos de Atenas, pelear adelante en los 500 y 1.000 metros del canoaje. "Mi ambición -asegura a "Río Negro"- es ser medalla de oro".

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora