Mirai Okinishi abre el ciclo Primavera Cultural
NEUQUEN (AN).- Mirai Okinishi es una pianista de 14 años. Debutó como concertista, apenas cumplidos los 12, en Neuquén, Chubut y Córdoba. Ahora tiene la responsabilidad de abrir el cuarto ciclo de conciertos «Primavera Cultural 2007», mañana, a las 21, en el Auditorio de la Escuela de Música ubicada en Diagonal Alvear 90. La joven solista interpretará obras de Beethoven, Liszt y Piazolla.
Mirai Okinishi es una de esas niñas prodigio que impresionan en el escenario no sólo por su técnica o talento, sino por su sola presencia. Menuda, bajita, bastante tímida, la joven comenzó sus estudios de piano a los cuatro años, cuando tomaba clases con un integrante del grupo Pachamama, Carlos Gutiérrez. Más tarde, a los 10, comenzó a perfeccionarse con Manuel Decara y posteriormente viajó a Buenos Aires, en forma esporádica durante un año, para estudiar con el conocido profesor Horacio Azcarate.
Pero Mirai tiene claro que la formación recién empieza y prevé -alentada por su familia- partir este año a España para probar suerte en la Academia de Música Reina Sofía.
La atracción de esta joven pianista por la música clásica y el piano comenzó por casualidad a raíz de un capítulo de los famosos dibujos animados de la tele, «Tom y Jerry». «Fue todo medio raro, Tom y Jerry tocaban una Rapsodia, la escuché y me dije yo quiero hacer eso», explicó Mirai.
Diez años después la joven abre el ciclo de «Primavera Cultural 2007» con la misma pieza musical característica del romanticismo, que está compuesta por diferentes partes unidas libremente. En su repertorio Mirai tocará temas clásicos de Beethoven, Liszt y tangos Piazolla.
La dedicación de Mirai implica muchos desafíos, es la manifestación de una vocación temprana sostenida con mucho sacrificio, según comentó a este diario. «Siempre en mi vida tuve como una batalla de tener que elegir entre la amistad o el piano. Siempre tuve conflictos con eso porque era el piano o mis amigos», confesó la joven que ensaya cinco horas diarias.
La solista tiene en su casa un sostén inmejorable, tanto por su apoyo económico como por la admiración que siente su familia, sus padres hacia ella. A los 8 años le regalaron el primer piano. Ahora su papá Kazuaki Okinishi -que la acompañó en la entrevista- tiene claro que Mirai eligió ser concertista de piano y estudiar para la excelencia. «Todo depende del esfuerzo y el sacrificio», reflexionó Mirai.
Entre sus deseos, la joven admiradora del director Herbert von Karajan y el pianista Mauricio Pollini, quiere llegar a tocar en el Teatro Colón, seguir perfeccionándose y auditar alguna vez para una Orquesta de Cámara de reconocida trayectoria.
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