Miss Universo es una portorriqueña



Puerto Rico, donde se hizo el certamen, celebró haberlo ganado por quinta vez.

SAN JUAN, Puerto Rico (Reuters).- Al sonido de bocinas de automóviles y ondeando banderas, San Juan celebró hasta altas horas de la madrugada del sábado el triunfo de Miss Puerto Rico, Denise Quiñones, quien fue coronada Miss Universo 2001 ante una delirante multitud.

Las calles de San Juan se vieron abarrotadas de conductores que detenían sus automóviles para saludar a Quiñones, cuando la estudiante de 20 años, sonrisa encantadora y pelo castaño, se dirigía a un hotel frente a una playa para la ceremonia de coronación.

Quiñones, quien dijo a los periodistas que el entusiasmo de sus compatriotas le daba mayor confianza, ganó la corona frente a las candidatas de otros 76 países para convertirse en la Miss Universo número 50. “Yo siempre soñé y me imaginé ganando”, dijo Quiñones a los periodistas tras la ceremonia. “Gracias a Dios que ocurrió. Yo tenía mucha confianza en mí”.

La triunfadora sonrisa de Quiñones adornó el sábado las primeras páginas de todos los diarios de la isla, mientras Puerto Rico celebraba haber ganado el certamen de Miss Universo por cuarta vez. La isla caribeña de 3,8 millones de habitantes es un territorio estadounidense con un fuerte sentido de identidad propia.

Miss Grecia, Evelina Papantoniou, quedó en segundo lugar, y Miss Estados Unidos, Kandace Krueger, en tercero. Según los organizadores, el certamen de dos horas fue televisado en 130 países. La multitud en San Juan, que se contentaba cada vez que su candidata favorita aparecía en el escenario, se sobresaltó aún más cuando Quiñones (de 1 metro 78), quien estudió canto y baile, fue coronada por la ganadora del año pasado, Lara Dutta, de la India.

La competencia, creada en Long Beach, California, en 1952, por una compañía de trajes de baño, está dirigida por la Organización Miss Universo, conjuntamente con el multimillonario Donald Trump y la cadena CBS.

Cada nueva Miss Universo gana la oportunidad de vivir un año gratis en un lujoso departamento de uno de los edificios de Trump en Nueva York, además de recibir un salario y dinero adicional para gastar en ropa. A cambio de esa vida entre el lujo, la ganadora debe realizar comerciales, algunos trabajos humanitarios y viajar alrededor del mundo.


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