Mitos y verdades de la artritis reumatoidea



De acuerdo con la Sociedad Argentina de Reumatología, la artritis reumatoidea afecta al 1 por ciento de la población mundial, lo que extrapolando esos datos representa en nuestra población algo más de 400 mil personas. Es una enfermedad autoinmune, en la que las células del propio sistema inmunológico invaden los tejidos de las articulaciones y causan la inflamación. El 75% de los casos se diagnostica en mujeres y se presenta con mayor frecuencia entre los 35 y 45 años, en plena edad productiva. Sus principales síntomas son calor, dolor, hinchazón y deformidad de la articulación. Tiende a persistir durante muchos años, afecta diferentes articulaciones y puede dañar cartílagos, huesos, tendones y ligamentos. “Mucha gente cree erróneamente que sólo genera dolores y molestias, pero es mucho más grave. Es causada por la inflamación en articulaciones. Es algo así como un incendio en la articulación; si uno no lo apaga, va a dañarla por completo”, expresó el Dr. Moots, Jefe de la División de Enfermedades Infecciosas e Inmunidad de la Universidad de Liverpool, del Reino Unido. La enfermedad altera la calidad de vida: el paciente no puede hacer las tareas habituales, trabajar, atender su hogar, etc. Dependiendo de la severidad con que se presente, y si no se recibe un tratamiento eficaz en forma temprana, puede conducir a discapacidad. Desde hace unos 20 a 25 años se emplea metotrexato, un químico quimioterápico inhibidor del ácido fólico, que a dosis menores es útil para la AR y se ha convertido en el gold standard de la patología. También se utilizan ciertos agentes inmunosupresores, proteínas artificiales y otros fármacos, con resultados variables. Con la ingeniería genética se ha avanzado mucho en el conocimiento de la artritis reumatoidea, y ello ha permitido el desarrollo de los tratamientos denominados biológicos que inhiben el Factor de Necrosis Tumoral (TNF), una sustancia generada por las células inflamatorias.


Comentarios


Mitos y verdades de la artritis reumatoidea