Mochilascargadas… espaldas atrofiadas

La sobrecarga puede producir escoliosis. Menos de 2 kilos en útiles sería lo recomendado.

«Las mochilas en realidad no deberían ser usadas como mochilas. A las mochilas las cargan con libros, pero en los más chiquitos, que no tienen libros, las sobrecargan con pañales, las bombachitas o los calzoncillos y el resto de la ropa, con lo que la mochila se transforma en una cosa muy pesada para colgársela.» Según el doctor Néstor Abramovich, jefe de los Consultorios Externos de Pediatría del Hospital de Clínicas José de San Martín Universidad de Buenos Aires, la acción de esta sobrecarga es acumulativa, y sus efectos se verán recién en la adolescencia.

Es esa la etapa de la vida en la que el peso de las mochilas sobre hombros y espaldas, cargadas a más no poder, «genera más deformidades y lesiones en la columna». Desde ese punto de vista serían más aconsejables los carritos o mochilas con ruedas.

En ocasiones son las mismas docentes quienes en las reuniones previas, antes de comenzar las clases, dicen a los padres de los alumnos que no prefieren los bolsos o los carritos, porque las armaduras son más pesadas y de todas maneras ellas a los chicos se las cuelgan porque si no, las pierden. «Justamente explica el médico pediatra, lo que hay que evitar es que se cuelguen la mochila, y si encima se la cuelgan con la armadura, es peor».

 

Adiós, portafolios

 

En los viejos portafolios que se usaban unos treinta años atrás, el peso de los útiles y el eventual sobrepeso quedaba a cargo de la mano y del brazo del niño. A criterio de este médico, aquello resultaba en todo caso más apropiado, puesto que «lo que hay que evitar es que el peso recaiga sobre la espalda».

El caso es que estos portafolios ya prácticamente se han dejado de usar, precisamente en esta época en que los chicos van más cargados que antes a la escuela.

Otra de las «excusas» por las que muchas maestras dicen preferir que los niños vayan con mochilas en lugar de bolsos o carritos es que las que se cargan sobre las espalda les dejan las manos libres a los chicos, y que si por ejemplo tienen que bajar una escalera o viajar en colectivo pueden usar las manos para tomarse de barandas y pasamanos y tener de esa manera mayor seguridad al desplazarse.

Esto es cierto, admite Abramovich, quien opina sin embargo que «el tema es que no hay que 'sacar lo que haga peor', sino evitar todo posible riesgo: Lo que no tiene que haber es una escalera en una institución donde hay niños tan chicos.»

Abramovich recuerda que, respecto de las mochilas, «hay inclusive varios trabajos publicados» por intermedio de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

«Nosotros decimos no a las mochilas sintetiza, porque generan desde aplastamiento de vértebras hasta hernias o desviaciones (escoliosis). Hasta a los padres les pesan las mochilas de los chicos.»

 

De manual

 

El Manual de Prevención de Accidentes de la SAP, cuya edición 2001, no muy diferente de la actualizada, está publicada en Internet en www.sap.org.ar, disponible en Internet, menciona entre los riesgos de la sobrecarga en el transporte de los útiles escolares a las contracturas y lesiones musculares, las cuales «se producen tanto por el uso de portafolios, aunque sean cambiados de mano con frecuencia, como con mochilas».

«Ambos hacen que el niño adopte posturas inadecuadas que influyen negativamente en el crecimiento», aseguran en la SAP.

«Si bien los carritos son más adecuados, se debe tener en cuenta que el niño no debe arrastrar más del 10% de su peso», señala más adelante. Esto significa que un niño que pesa 30 kilos no podría arrastrar más de 3 kilos de peso.

Pero si se habla de cargarlo el límite de lo saludable se reduce, según el manual, apenas al 5%: un chico de 30 kilos de peso no debería transportar, entonces, más de un kilo y medio.

Pero la realidad indica que las cargas que llevan hoy los chicos en sus mochilas, bolsos y portafolios son, por lo común, mucho mayores.

 

Afuera de la escuela

 

Antes del comienzo de clases conviene repasar algunas normas de seguridad relacionadas con el cuidado de la salud de los niños en la escuela.

El vehículo de transporte escolar, por ejemplo, además de todas las autorizaciones y verificaciones correspondientes según la jurisdicción vigente, «debe tener los cinturones de seguridad especiales, adecuados a la edad, que tomen a los chicos del hombro y no del cuello». De acuerdo con el especialista consultado, cuando se utilizan cinturones de seguridad a la altura del cuello se puede producir una peligrosa laceración si sobreviene una frenada brusca; en el peor de los casos, puede ser fatal.

Para adaptar las butacas de los más chiquitos los que van a las guarderías o a las salas de jardín de infantes anteriores al nivel preescolar hay sillas especiales que se venden en las casas de artículos para niños, «justamente para elevar la altura del chico en el rodado, y que el cinturón pueda calzarse a través del hombro, y no sólo el cinturón abdominal». Lo que se ve en la práctica es que en las frenadas demasiado bruscas el chico es detenido por el cinturón, pero si este está situado a la altura del abdomen puede romperle vísceras huecas.

 

MARCELO RODRIGUEZ


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