Detrás de escena: cuando baja la temperatura, la piel también habla

El cambio de estación no solo se siente: se ve. Qué le pasa realmente a la piel en invierno y por qué no alcanza con “hidratar más”.

Redacción

Por Julieta Geuna *

Con la llegada del frío, la piel cambia. Aparece la tirantez, la sequedad, la sensibilidad o la descamación. Muchas veces se resume en una sola idea —“la piel está seca”—, pero el proceso es más complejo: no es lo mismo deshidratación (falta de agua) que sequedad (falta de lípidos), y ambas pueden coexistir.

El invierno implica un proceso de adaptación. Bajan los niveles de humedad, aumentan las agresiones externas como el viento y pasamos más tiempo en ambientes calefaccionados, lo que impacta directamente en la barrera cutánea. Cuando esta se altera, la piel pierde agua con mayor facilidad, se vuelve más reactiva y pierde su selectividad.

Uno de los errores más comunes es mantener la misma rutina que en verano o pensar que la solución es simplemente “hidratar más”. En realidad, la piel necesita algo más: reconstruir y proteger su barrera.

Esto implica ajustar el enfoque. Elegir mejor, no más. Incorporar texturas más confortables, activos que retengan la hidratación y fórmulas que acompañen el momento de la piel.

En este sentido, sumar productos que acompañen este cambio puede marcar la diferencia. Por ejemplo, reemplazar limpiadores agresivos por opciones más suaves, incorporar tónicos hidratantes durante el día —como el Daily Refreshing Face Toner o el PH Balancing Face Toner de Veganis—, y optar por texturas más pesadas y emolientes, sobre todo en la noche.

También es un buen momento para incluir activos específicos según la necesidad de la piel. Es el momento ideal para ácidos y retinoles. En pieles mixtas a grasas o con tendencia acneica, fórmulas con ácido salicílico —como la línea antiacné de Veganis— pueden ayudar a equilibrar sin alterar la barrera.

Además, aunque no se perciba igual que en verano, la protección solar sigue siendo clave. Usar un protector de amplio espectro —como el protector solar facial FPS 60 de Veganis— ayuda a prevenir daño acumulativo y manchas.

En este contexto, el cuidado de la piel deja de ser automático y pasa a ser más consciente. Entender qué necesita en cada momento permite construir rutinas más efectivas y respetuosas.

Porque la piel no es estática. Cambia, responde y se adapta.
Y cuando baja la temperatura, empieza —más que nunca— a hacerse escuchar.

*Técnica en Cosmetología Clínica UBA y Dermatocosmiatra, Esteticista y Masoterapeuta, Maquilladora profesional, Docente en la Facultad de Medicina.
@julietageunastudio @goveganis


Temas

belleza

Moda

Con la llegada del frío, la piel cambia. Aparece la tirantez, la sequedad, la sensibilidad o la descamación. Muchas veces se resume en una sola idea —“la piel está seca”—, pero el proceso es más complejo: no es lo mismo deshidratación (falta de agua) que sequedad (falta de lípidos), y ambas pueden coexistir.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios