Mora, Piatti y la nueva era



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juan mocciaro

jmocciaro@rionegro.com.ar

Y tuvo razón nomás Matías Almeyda cuando dijo aquello de la nueva era que iba a comenzar para River. Porque River jugó ante Newell’s (3-3), el domingo pasado, como hacía un rato largo que no lo hacía. Y fue el mejor partido de Almeyda como entrenador de River.

Por primera vez en mucho tiempo, River fue agresivo por convencimiento y no por necesidad. Fue al frente, vertical y profundo. Y lo fue porque contó con Rodrigo Mora. Es extraño el fútbol. Se habla tanto de posiciones caducas y resulta que el tal Mora la rompió jugando como wing derecho. Como un viejo wing derecho y no como un modernoso extremo o carrilero.

Mora, un desconocido para casi todos, él también desconocedor de la actualidad de su nuevo equipo, jugó sin complejos. Abrió el juego por la derecha, tiró diagonales, buscó (y encontró) a Trezeguet y se dio el lujo de marcar un gol el día de su estreno. Su voracidad ofensiva contagió al resto de sus compañeros y River fue otro. Pero si River jugó nunca en mucho tiempo en ataque, en defensa, por el contrario, jugó como siempre: desordenado, distraído y mal parado.

Si Mora fue el hombre que le cambió la cara a River, Ignacio Piatti lo fue en San Lorenzo, que no lograba salir de la mediocridad. Piatti fue decisivo en el triunfo del Ciclón sobre Colón (2-1), el sábado. A diferencia de Julio Buffarini, que es un desborde de energía sin pausa, Piatti aportó técnica y capacidad para generar juego, espacios en un equipo con escasas luces y demasiados temores.

Un tercer hombre asoma como decisivo: Ignacio Scocco en Newell’s, todavía eclipsado por el retorno de Maxi Rodríguez. Pero de a poco muestra su capacidad ofensiva y su destreza para transformar pelotas difíciles y posiciones complicadas en goles seguros.

Bienvenidos sean.

río suelto


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