Mosca Roseta: 15 años de rock patagónico

Con un tercer disco en marcha y un reencuentro con la gente de Bariloche, Mosca Roseta festejó sus 15 años de rock patagónico buscando lugares para tocar y abriéndose a otros ritmos.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Mosca Roseta, la legendaria banda de rock de Bariloche cumplió 15 años “de aguante” con muchos proyectos y la decisión de seguir latiendo y creciendo en el sur.

La agrupación histórica integrada por “Chimango” Valette (voz y batería) y Charly Barroso (en bajo) y renovada con la incorporación de guitarrista de Puelo Pei Etura se propone grabar su tercer CD y sueña con iniciar una gira por la Patagonia para llevar su música hasta Ushuaia.

La celebración del cumpleaños les permitió reencontrarse con el público barilochense, tras meses de ausencia, en un concierto inigualable que se convirtió en el primer recital del año en la ciudad. La fiesta fue precedida por una presentación en El Bolsón y dos en Lago Puelo.

“El problema para reencontrarnos con la gente es que no hay lugares, antes había algunos espacios chicos pero ahora no hay ningún lugar acondicionado para que toque una banda en vivo y menos después de Cromañón” relató Valette coincidiendo con sus compañeros de ruta en la nostalgia.

Pero la falta de escenarios apropiados no les impidió seguir tocando, Mosca Roseta se adaptó a los espacios reducidos realizando presentaciones más íntimas y se aventuró en otros ritmos como el jazz y el folclore.

Lejos de interpretarlo como un retroceso Etura disfrutó tocar otro tipo de música, “estuvo bueno, más que una traba fue una oportunidad para estudiar y mostrar que somos músicos” dijo.

No obstante la esencia de la banda sigue siendo el rock -con algo de funk- y para más precisión patagónico. En el balance, los 15 años de vida recién cumplidos fueron “aguantar e insistir con el camino difícil de mantener una banda en el under y seguir evolucionando e insistiendo por ser reconocidos como una banda de rock del sur” explicó Valette.

“Lo bueno es estar acá y abrir lugares desde acá, ganar espacios en la Patagonia, porque en Buenos Aires y las grandes ciudades está todo hecho” agregó Etura, quien también confió a “Río Negro” el sueño de la banda de “hacer una gira patagónica y llegar tocando hasta Ushuaia”.

El mayor inconveniente que afrontan hoy es monetario, que les obligó a reprogramar los proyectos con menos ansiedad. “Proyectos hay miles pero el más importante es estar juntos y seguir tocando” resumió Barroso.

El secreto que dio continuidad a Mosca Roseta es la fuerte conexión que hay entre sus integrantes y la capacidad para improvisar sobre el escenario que le imprime espontaneidad a sus presentaciones, sin importar el tiempo que transcurra entre un recital y otro.

“Es algo que sacamos del jazz, somos una banda que improvisa y busca riesgo en lo musical, ensayamos mucho pero no nos estructuramos porque buscamos la parte mística de la música” enfatizó Etura… “Somos muy Sigfrido” respondió Valette.

Sigfrido Rubulis fue el mecenas que en 1997 solventó el primer CD de la banda, que lo contaba entre sus fans y amigos más cercanos. Fruto de esa afinidad le dedicaron un tema de la placa “No es fácil”, grabada por Valette, Barroso y el primer guitarrista del grupo, Diego Castro.

Rubulis fue un personaje singular de Bariloche, glaciólogo, pensador y amante del rock, atento a cuanta manifestación artística y cultural se producía en la ciudad. Falleció en marzo de 1998 en un accidente de tránsito.

Poco después grabaron el segundo CD “Todos miran, no hacen nada” pero no pudieron editarlo. En la actualidad están abocados a la producción del tercer disco, que conjugará la poesía “urbana y realista” que los caracteriza con la maduración musical de la agrupación. La apuesta es fuerte ya que, con la nueva grabación esperan “armar todo” y difundir los dos trabajos.

“Mosca Roseta es conocida en todos lados, hay graffitis en Buenos Aires y gente que nos reconoce en otras ciudades, pero conocen el nombre y no conocen la música” aseguró el cantante.


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