Del descarte al diseño sin escalas
Esa fue la consigna de los estudiantes de la carrera de Diseño de Interiores y Mobiliario de la Universidad de Río Negro, que transformaron material de desecho en muebles y lámparas, que se pueden admirar en una exposición, en Roca.
Lunes, 9.45 de la mañana, Estados Unidos 750, primer piso, aula magna. Los estudiantes se preparan para iniciar una nueva jornada en la carrera de Diseño de Interiores y Mobiliario de la Universidad de Río Negro. En el pasillo, la materialización de sus propuestas piden a gritos ser visitadas. Hay tiempo hasta el viernes 20 antes de las 21.
La consigna fue que lo diseñado tuviera “costo 0”, y la condición principal fue que los estudiantes utilizaran material de descarte de la región. Para ello, los docentes realizaron gestiones en empresas y negocios para que donaran cartones, palets, banners, rollos de telas, pet, material informático. Así los alumnos saltaron del mundo académico al de sus posibles futuros proveedores y de esa manera materializaron de forma concreta lo que significa el diseño como constructor de valor: las cajas convierten en bóvedas, los palets en poltronas, las pantallas de pc y los trípodes de pizza en luminarias, los carretes de cable en mesa.
La idea de los titulares de la cátedra Talleres I, II, III y IV de Diseño Proyectual, los arquitectos Horacio Casal, Carla García y Andrea Tapia fue sacar de las aulas el trabajo que 180 alumnos, acompañados por el equipo docente de 9 profesionales, desarrollaron en 8 semanas.
¿Cómo se organizó la tarea?
Primero, existió una introducción al estudio y análisis de obras de referencia junto a sus creadores. Así los chicos hicieron una inmersión en, por ejemplo, Philippe Starck, Oscar Niemeyer, Pier Giacomo Castiglioni, y a partir de ello buscaron crear un nuevo objeto.
Los trabajos se concatenan en orden de complejidad: en primer año se abordó el espacio doméstico, e hicieron maquetas 1:50. A los chicos de segundo se les encargó el proyecto de una luminaria, y para los de tercero la consigna fue un mueble. Finalmente, cuarto año se dedicó a pensar un espacio expositivo, un stand.
Todo esto llevó un enfoque conceptual y morfológico que se adaptó a los materiales que consiguieron, y reprodujeron el objeto para que pudiera ser construido. En grupos, expusieron sus propuestas, y entre los alumnos de cada año seleccionaron por votación cinco que se concretaron en tamaño real.
Luego empezó el despliegue en el patio de la Universidad, en las aulas, en las casas de los estudiantes. El cartón, las botellas, el pegamento, las caladoras, inundaron los espacios y a contra reloj los futuros diseñadores con el apoyo docente y familiar hicieron emerger sus creaciones.
Pero pasar del tratamiento gráfico a la construcción del elemento no fue tan sencillo. Así lo expresan Juan Cruz Pérez y Gabriel Itterman, alumnos de segundo año, que diseñaron una lámpara a partir del led de las pantallas de computadora. Buscaban que la luz fuera plana en vez de un foco envuelto en un espacio, y lograron armar un plano de luz. “Es increíble lo que se puede hacer con este material, porque además de que estamos construyendo con desperdicios, su consumo es bajísimo. Según la tarifa de electricidad que maneja la Universidad, esta lámpara prendida 24 horas gasta $2,60”.
Y Gabriel agrega: “Es una gran punta para el diseño, porque el costo realmente es cero y a partir de esta experiencia se disparan muchas variantes”.
La “Long chair” se corporizó de la mano de dos chicas de tercer año, Belén Alvarado y Micaela Martín, que cuentan que las “proporciones variaron unos centímetros cuando pasaron del prototipo al mobiliario”. Usaron cables de electricidad, tubos largos del papel utilizado para plotear, cajas de cartón. Y fueron probando la resistencia de la silla de a poco. “Primero hicimos sentar a los más livianos pero cuando vimos que todo está bien, nos dimos cuenta del mobiliario que habíamos creado”, dice Micaela.
Finalmente, un grupo de cuarto año comenta que se inspiraron en “Tube Tank”, un exhibidor de relojes en Polonia. Para su desarrollo utilizaron 42 tubos de cartón de diferentes diámetros con el objetivo de ser uno de los stands que mostrara las sillas y lámparas de sus compañeros.
Nicolás Mucchella, Antonella Vázquez, Natalia Espinoza, Daniela Svampa y Carolina Nassif se repartieron el trabajo entre el taller de maquetas disponible en la Universidad y la casa de uno de ellos para acelerar la entrega.
De esta manera, la búsqueda inicial de los docentes se develó ante los estudiantes que lograron que el diseño le diera valor a la basura y los descartes de la región.
Números
“El objeto no se pinta para que el material se exprese a través del diseño”.
Andrea Tapia, docente titular de la cátedra Diseño Proyectual de la UNRN.
Datos
- $ 150
- fue el costo del stand de tubos de cartón inspirado en un diseño de Polonia.
- 3 metros
- es la cantidad de material que arroja una botella verde de pet recortando cintas de 1 centrímetro de grosor.
- “El objeto no se pinta para que el material se exprese a través del diseño”.
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