Mueren 233 personas en un incendio en Brasil
Una bengala que tiró un músico inició el fuego.
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Un incendio iniciado aparentemente con una bengala que devastó un club nocturno el domingo en el sur de Brasil causó la muerte de 233 personas, en su mayoría jóvenes que perdieron la vida asfixiados en un tumulto por el pánico y una nube de humo negro. La tragedia parece un calco de lo que ocurrió en la discoteca República Cromañón de Buenos Aires el 30 de diciembre del 2004, que dejó 194 muertos y 1.432 heridos.
La presidenta Dilma Rousseff adelantó su retorno desde Chile, donde participaba en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea (UE), para visitar el lugar de la tragedia (ver aparte). El gobierno argentino dispuso, a través del Incucai, el envío de piel para asistir a las víctimas.
En medio del caos, decenas de personas quedaron tiradas en la calle fuera de la discoteca, para desesperación de sobrevivientes y bomberos que intentaban reanimarlas y abrir agujeros en las paredes con pesados martillos para rescatar más gente.
Puertas cerradas
A pesar de las llamas, las puertas de la discoteca Kiss de la ciudad de Santa María, en el estado de Rio Grande do Sul, fueron trancadas, y decenas de personas se agolparon para intentar derribarlas y escapar, contaron testigos. Hay también 117 heridos, según el último balance de la policía y los bomberos.
El fuego se inició en la madrugada, hacia las 2, luego de que un integrante de una banda musical que tocaba en el escenario, Gurizada Fandangueira (cuyo acordeonista murió) lanzara una bengala, según los bomberos y testimonios. Recién fue controlado cinco horas después.
“Fue un horror. Perdí a un amigo muy cercano. Las salidas de emergencia eran insuficientes; perdí de vista a mi amigo en la confusión”, dijo el joven dentista Mattheus Bortolotto al canal de televisión Band News. “Una chica murió en mis brazos. Sentí cómo su corazón dejaba de latir. Sólo había visto eso en el cine”, relató.
“Las barreras metálicas utilizadas para organizar las filas de espera bloquearon la evacuación. Las personas se entrechocaban, caían. Los que estaban en el fondo de la discoteca quedaron atrapados”, añadió.
“Gritamos ‘fuego, fuego’, pero el (encargado de) seguridad abrió los brazos para mantener la puerta cerrada. Unos cinco o seis derribaron al de seguridad y tiraron la puerta abajo. Era la única salida”, dijo Murilo de Toledo, estudiante de medicina de 26 años, otro sobreviviente.
Una vez fuera, el joven quiso ayudar a sus amigos. “El fuego era muy fuerte, quemaba y sofocaba, no podíamos entrar. Agarrábamos a quien podíamos y lo tirábamos hacia afuera, yo agarré a alguien por los pelos para sacarlo”, dijo a la radio CBN.
“Había un montón de gente, unos encima de los otros. Hubo gente que entró en el baño pensando que era la puerta, una vez allí no conseguía más salir, se desmayaron, morían en el baño”, relató.
Las personas “entraron en pánico y acabaron pisoteándose unos a otros. La principal causa de muerte fue la asfixia”, dijo por su lado el jefe de bomberos Guido de Melo.
“La seguridad trancó la salida de las personas que estaban en el local y eso causó un gran pánico y un tumulto”, añadió.
Este es el segundo incendio con más muertos en la historia de Brasil, luego del fuego en un circo que dejó 533 muertos en Niterói, frente a Rio de Janeiro, en 1961, recordaron las autoridades.
Según De Melo, el incendio en la discoteca Kiss se desató por una luz de bengala lanzada por un miembro de la banda de música que se presentaba en el establecimiento. “Usaron una fuente de fuego, de calor, y eso acabó generando la tragedia”, dijo.
“La banda estaba en el palco y comenzó a usar fuegos y de repente, pararon el show y apuntaron al techo. Ahí comenzó el fuego, era leve, pero en cuestión de segundos comenzó a crecer”, relató otra sobreviviente.
El permiso de la discoteca otorgado por los bomberos para operar “está vencido desde agosto”, indicó el comandante del cuerpo de bomberos de Rio Grande do Sul, Moisés da Silva Fuchs, a la prensa local.
Jóvenes sobrevivientes, algunos con los rostros ennegrecidos por el humo, y familiares aguardaban con angustia la identificación de las víctimas frente al instituto forense de Santa María, una ciudad universitaria de 262.000 habitantes.
La policía pidió a los familiares que lleven fotos de los jóvenes para facilitar la tarea, y pidieron a la población que done sangre.
La ciudad de Santa María decretó 30 días de duelo e instaló un equipo de ayuda psicológica para los familiares de las víctimas.
Rodrigo Martins, guitarrista de la banda, dijo que el acordeonista del grupo, Danilo Jacques, de 28 años, murió mientras los otros cinco integrantes salieron ilesos.
“Tal vez fue causado por el aparato que usamos para crear un efecto luminoso con chispas. Es inofensivo, no quema, pero pudo ser eso’’.
Hubo vías de evacuación trabadas y salidas con obstáculos, lo que contribuyó a que el caos se extendiera y creciera el número de víctimas fatales.
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La presidenta volvió anticipadamente de una cumbre para acompañar a los familiares.
Los Bomberos pudieron controlar el fuego recién cinco horas después. Hay 117 heridos.
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