“Mulas, país de tránsito y buchones”





Más allá de la controversia sobre el accionar de policías, traficantes, sociedad y poder político, y saltando por sobre mis prejuicios a la hora de analizar un artículo escrito en un medio de comunicación masivo, quiero felicitar a los periodistas Marín, Elía y García por su investigación “Cómo funciona el gran negocio de la droga en la región”. Ahora creo que sería interesante dar un paso más allá en la investigación, para estudiar un asunto de base mucho más profundo y más grave que el asunto de “mulas, país de tránsito, buchones y equipamiento policial”: las drogas legales causan muchísimos más problemas que las ilegales. Eso sí, para entrar en esa investigación y debatir seriamente qué es lo que realmente queremos hacer con un tema tan importante en nuestra sociedad, tendremos que sacarnos el manto de hipocresía con el que cubrimos nuestros análisis sobre las drogas cada vez que lo hablamos en un asado, en un diario, en un congreso y en cada ámbito. De la misma manera que cada vez se entiende mejor que la culpa de la trata de personas es tanto de los delincuentes que la practican como también de las personas que la consumen y los medios que las publicitan (¿qué está esperando este diario para dejar de publicar avisos clasificados de prostitución?). Ahora es tiempo de que empecemos a entender que la producción y el consumo de drogas es responsabilidad de todos. Festejar un chiste sobre un borracho o permitir que alguien fume delante de un niño es avalar industrias nefastas que matan a muchísima más gente que las drogas ilegales y que además causan gastos y pérdidas multimillonarias en todo el mundo, cifras estratosféricamente más altas que las causadas por las drogas prohibidas. Entonces, si nos animamos a debatir seriamente, surgirán varias preguntas a las que sería interesante buscarle respuesta: ¿quiénes dibujaron la línea que separa la legalidad de la ilegalidad en las drogas? ¿Por qué lo hicieron ? ¿ A qué intereses responde que esa línea siga dibujada en donde está dibujada? ¿Por qué una porción absolutamente mayoritaria de la sociedad se comporta de manera obscenamente hipócrita a la hora del análisis serio sobre las drogas en general? Si la Presidencia de la Nación (y de allí hacia abajo todos los niveles gubernamentales y una parte muy importante de la sociedad) premia a los productores de vinos nombrándolos como fabricantes de la “bebida nacional”, ¿qué pasó con el mate, consumido por el 90% de la población argentina? Es de esperar que la hipocresía siga enturbiando todas las investigaciones y análisis sobre drogas, consumo y tráfico. Si nos vamos a rasgar las vestiduras por la cantidad de drogas que se consumen y trafican en nuestra región, hagámoslo por todas las drogas y no sólo por las que algunos han decidido que son ilegales, respondiendo sin dudas a intereses muchísimo más mezquinos que proteger a las personas de sustancias perjudiciales. Y si no, pregúntenle a Eugenio Raúl Zaffaroni, ministro de la Corte Suprema de la Nación Argentina. Pedro Folatelli DNI 22.212.926 Roca


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