Multimillonario, excéntrico y racista

Redacción

Por Redacción

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En 1987, Donald Trump publicó su primer libro, titulado “El Arte de la Negociación”. Para entonces, la nueva figura de la propiedad raíz en Nueva York intentaba popularizar su exitoso método de multiplicación de capitales, el cual le permitió comenzar como un desconocido promotor inmobiliario hasta llegar a ser un gigante de la industria. A sus 41 años, decía en su libro: “Siempre entro a un negocio anticipando lo peor. Si planeas lo peor y puedes vivir con lo peor, lo bueno siempre se hará cargo de sí mismo”. Quizá por está máxima de su propia autoría es que Donald Trump se siente cómodo cuando está rodeado de controversias mediáticas. Nada lo detiene, ni siquiera los comentarios racistas y ofensivos que recientemente dedicó a la comunidad hispana en Estados Unidos, que cuenta con más de 55 millones de electores en el país. Éste excéntrico no tiene ningún reparo en llamar “violadores y narcotraficantes” a los mexicanos y luego querellarse contra un chef español que, ofendido por sus comentarios xenófobos, se negó a abrir un restaurante en un hotel de lujo propiedad del magnate. Tampoco se sonroja el millonario estadounidense al amenazar con obligar a los mexicanos a pagar la construcción de un muro en la frontera que limita ambos países. Nada parece hacerle daño, y no sólo logra salir indemne de los escándalos que hubieran sacado de la carrera presidencial a cualquier otro candidato: el debate mediático parece fortalecerlo. Grandes multinacionales le dieron la espalda tras los desafortunados comentarios pero aún así se mantiene en la carrera presidencial.


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