“¿Municipio de Verdelandia?”





A lo largo de nuestra historia los símbolos patrios han marcado nuestro destino. La bandera, el himno, el escudo y la escarapela nos hacen sentir argentinos, pertenecientes a esta tierra. Nos agrupan para causas comunes y en cierta forma nos cobijan. Estos símbolos sirven para unir, para identificarnos con nuestras cosas, con nuestra tierra, con nuestra gente. También las banderas nos identifican y nos unen en las competencias deportivas de carácter internacional. ¿Qué pasa hoy en la ciudad de Neuquén? El nuevo gobierno ha sustituido el tradicional emblema creado por el decreto 1296 de 1979 por sendos carteles dignos del municipio de Verdelandia, reflejo de la frondosa vegetación que sí debería existir en nuestra ciudad y que por razones atribuibles tanto a los vecinos como a las políticas de gobierno nunca prosperó. Flaco favor le hacemos a la construcción de la identidad si cada gobernante de turno viola las ordenanzas a favor de su efímero paso por la función pública. Si seguimos así, el próximo colocará el escudo de familia para alimentar su ego. En defensa y homenaje del verdadero símbolo municipal, transcribo a continuación la descripción de dicho escudo: “Escudo oficial de la ciudad de Neuquén aprobado por decreto municipal Nº 1296 del 28 de diciembre de 1979. Heráldica: la forma es una estilización del tradicional blasón heráldico. Los colores predominantes: azul celeste, blanco y dorado hacen a la unión con el ser argentino. Las dos cintas celestes que descienden ondulantes de los extremos del campo inferior son los ríos Limay y Neuquén en cuya confluencia nació la ciudad. La flecha y el sable nos hablan del pasado histórico: el bravo indio que habitó este suelo y el sufrido soldado que trajo la civilización con la conquista del desierto. Sobre ambas figuras y tomando como base la unión de los ríos, se levanta el monolito recordatorio de la fundación, sintetizando la labor de los pioneros y sus descendientes. La parte central en color azul significa el trabajo por dominar el desierto y transformarlo. El campo superior simboliza el cielo de Neuquén siempre puro y límpido y el sol en lo alto brilla augurando un venturoso porvenir. Los laureles son la gloria de un pasado, un presente digno de ello y la seguridad de alcanzar el sueño de la ciudad esperada: la capital del Neuquén”. Solicito por este medio al intendente restablecer las condiciones anteriores a su designación y revalorizar el símbolo legítimamente establecido por decreto, en pos de ayudar a generar una verdadera identidad neuquina. Ricardo Dougall DNI 10.532.537 Neuquén

Ricardo Dougall DNI 10.532.537 Neuquén


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