Murió el 'Pato', el hombre que vivía demasiado

José Pastoriza falleció ayer de un paro cardíaco.



En la madrugada de ayer dejó de existir José Omar Pastoriza (Rosario, 1943), director técnico, ex crack, trotamundos, amante de los asados, las sobremesas, el hipódromo, los amigos, Perón y el fútbol.

Pastoriza fue encontrado muerto en su departamento de Puerto Madero como consecuen-cia de un ataque cardíaco. "El Pato" se despertó en la madruga-da con un fuerte dolor en el pecho y llamó a un amigo, quien al encontrarlo en mal estado convocó a un servicio médico de urgencia. Sin embargo, los médicos nada pudieron hacer para salvarlo, y falleció a las 4.30 en su departamento del cuarto piso del edificio "Los Alerces", en Ainé Beiné 1665, en Puerto Madero.

El velorio se realizó en la sede de Independiente ante la presencia de dirigentes y deportistas del club, otros entrenadores, hinchas de la entidad de Avellaneda y aficionados en general. Hoy será trasladado a Rosario, su ciudad natal, para ser enterrado en un cementerio privado.

"Tengo la suerte de que al lu-gar donde voy, siempre tengo un amigo". Rosarino de nacimiento, con Pastoriza se va un hombre que acumulaba en sus hombros todo el bagaje del porteño de manual. El café, el cigarrillo, el trago, la conversación, el código, la masculinidad al palo. "Me gusta el faso, el asado, el juego... soy un loco de la apuesta, de los caballos", dijo en una reciente entrevista televisiva.

La pelota y sus piruetas lleva-ron a Pastoriza a forjar una vida errante, una vida de futbolista. En 1964, por recomendación de Néstor "Pipo" Rossi, Racing lo compró a Colón. En la Academia jugó entre 1964 y 1965. A principios de 1966, acuciado por problemas económicos, el club se vio obligado a transferirlo, en uno de los pases más resonantes de la temporada. Rumbeó hacia el rival de siempre, Independiente. Allí Pastoriza tuvo sus primeros escarceos con la gloria. Jugó, entre 1966 y 1972, 184 partidos y anotó 32 goles y fue campeón del Nacional de 1967, del Metropolitano de 1970, del de 1971 y de la Copa Libertadores de 1972. Por esos años, en plena juventud, llegó al cargo de secretario general de Agremiados y fue adalid del movimiento sindical que logró en 1971, huelga mediante, un avance fundamental para la sanción del primer conveni colectivo de trabajo.

En 1968 el entrenador Nito Veiga le cambió la posición, ubicándolo como volante por derecha, y allí definitivamente se ganó la idolatría del público "rojo", por su claridad para organizar el juego, su ductilidad para aparecer en posiciones ofensivas y su gran pegada, que lo convirtió en temido ejecutor de tiros libres.

Después de jugar en el Mo

naco francés tres temporadas, Independiente lo repatrió como director técnico. Entonces comenzó la segunda etapa exitosa de su relación con el fútbol. Pastoriza como entrenador también se tuteó con el éxito. Sacó campeón a Independiente en 1977 y 1978, practicando, con ambos equipos, un fútbol de alto vuelo, tal vez uno de los mejores de las últimas décadas.

Tras un problema judicial relacionado con la supuesta venta de nafta adulterada, Pastoriza regresó a Independiente, a quien volvió a sacar campeón en 1983, de nuevo con Ricardo Bochini como lugarteniente en la cancha.

Aquel Independiente redon-deó una de las eras más brillantes de la historia roja, al ganar en Japón la Copa Intercontinental.

Luego dirigió a Boca y comenzó su vida errante: fue a dirigir a Colombia, Brasil, España (Atlético de Madrid), Bolivia y las selecciones de El Salvador y Venezuela.

Calentón, frontal, de carácter vehemente y discurso sencillo, en Buenos Aires, ayer, murió alguien lleno de vida. (AR/DyN)

El dolor de todos

Una profunda desazón se hizo presente ayer en la despedida a Pastoriza que se hizo en Independiente. Varios de los jugadores actuales del plantel de Independiente (Carlos Navarro Montoya, Jairo Castillo, entre otros), Ricardo Bochini, Hugo Gatti (pese a que fue Pastoriza quien apresuró su retiró sacándolo del arco de Boca en 1987), el actor Víctor Bo y muchas otras personalidades concurrieron al velatorio. El en- trenador Roberto Ferreiro, destacado defensor de Independiente en los años de su predominio en la Copa Libertadores, aseguró ayer no poder creer que haya fallecido Pastoriza. "Se me va un amigo, un gran tipo que me dio el fútbol. Era amigo de sus amigos, supo hacerse querer y además fue de ayudar a mucha gente", sostuvo Ferreiro ante los periodistas a poco de llegar a la sede del club.

"La verdad es que todavía no lo puedo creer. Cuando me enteré quedé como atonta-do, pensé que sería un error", explicó. "Era un hombre que contagiaba, que era dentro de la cancha como fuera de ella, un ganador".

Grondona: 'Se fue un hermano'

El presidente de la AFA, Julio Grondona, comentó en relación con la muerte de José Pastoriza, que "es un hermano del fútbol el que se me va". Recordó Grondona que conocía a Pastoriza "desde el año '64, que yo lo fui a buscar a Racing para que viniera a Independiente. Después se fue a Francia y en el '76 lo trajimos para que fuera el técnico, cuando yo comencé en la presidencia de Independiente".

Sobre si la relación con Pastoriza seguía siendo frecuente , Don Julio expresó que "sí, habré hablado diez veces la semana pasada. Porque él estaba armando el equipo y siempre con su forma de ser, era una persona muy especial". En cuanto a la salud del entrenador, Grondona manifestó a radio Mitre que "él tuvo un infarto, no podía dejar el cigarrillo, y después, era muy pasional para el fútbol". "Hace mucho que vengo diciendo que los muchachos que están de técnicos no pueden vivir permanentemente estresados por este tema. Es una cosa que se pasa ya de normal. Se toma esta tarea como de vida o muerte y no puede ser. No es así la vida", finalizó Grondona.

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