Murió Miguel Delibes, un maestro de las letras

Ayer, a los 89 años, falleció el escritor español.

MADRID (DPA).- La muerte de Miguel Delibes dejó a las letras españolas no sólo sin uno de sus grandes nombres, sino sin uno de esos nombres que siempre se escribirán en mayúscula. Castellano convencido en su escritura, maestro de periodistas y Premio Nobel olvidado, con Delibes desaparece el último referente en España de la literatura del siglo XX.

Habían pasado sólo 28 años desde su nacimiento, el 17 de octubre de 1920 en su siempre admirada Valladolid, cuando el escritor se alzó en 1948 con el prestigioso Premio Nadal gracias a su primera novela, “La sombra del ciprés es alargada”.

Con esa historia pesimista sobre la felicidad, sobre el logro y la pérdida de la misma entró de lleno en la historia de las letras españolas para no abandonarla nunca: dos veces Premio Nacional de Narrativa –por “Diario de un cazador” (1955) y “El hereje” (1999)–, Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982), Premio Nacional de las Letras Españolas (1991), Premio Cervantes (1993), miembro de la Real Academia Española desde 1975…

Le faltó sólo el Premio Nobel de Literatura, que muchos reivindicaban desde hace años para quien retrató su Castilla natal como nadie. “Es uno de los autores universales que realmente lo merecía y era nuestro candidato personal”, dijo hoy la ministra de Cultura española, Ángeles González Sinde.

Tercero de ocho hijos en una familia acomodada para la época, cuando Delibes obtuvo el Nadal había estudiado ya Comercio, Derecho y Periodismo. Y contaba con la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio de Valladolid, que dirigía su padre. Estaba ya casado también con su gran amor, Ángeles de Castro, con quien tuvo siete hijos y cuya muerte en 1974, con sólo 50 años, dejó al escritor sumido en una gran tristeza que años después lo llevó a escribir “Señora de rojo sobre fondo gris” (1991).

El amor es sin duda uno de los protagonistas en una obra muy extensa en la que también ha cultivado el relato y en la que en gran parte limitó el universo temático a la posguerra, retratada con un realismo social y reivindicativo en el que la ciudad se enfrenta al campo y los ricos, a los desposeídos. “Espero que Cristo cumpla su palabra y ella nos traiga una paz y una justicia perdurables a los que tanto las hemos predicado. Para mí eso podía ser una forma de vida eterna”, manifestó en alguna ocasión este castellano recio y humilde que desde su definición como centroizquierdista católico denunció siempre la opresión.

Ahí están “Los santos inocentes” (1981), editada y reeditada multitud de veces y llevada a la gran pantalla, en la que Delibes retrata la actuación del cacique sobre el despojado y el enfrentamiento entre las dos Españas.

Es sin duda una de sus obras más populares. La otra es “Cinco horas con Mario” (1966), en la que con el monólogo de Carmen junto a su difunto marido lleva a cabo un profundo cambio formal y una feroz crítica a la burguesía provinciana y conservadora.

Autor de obras consideradas maestras como “El camino” (1950), Delibes es uno de esos pocos casos que se dan en el mundo de las letras sobre los que existe una unanimidad completa sobre su talla.

En sus más de 50 novelas –unas veces plagadas de alusiones a la caza y la naturaleza, dos de sus grandes pasiones, otras dedicadas completamente a ellas– fijó un uso cuidadoso y siempre acertado del castellano. En su prosa, pulcra y esmerada, no sobran palabras.

El periodismo, decía, “me enseñó a valorar la humanidad de la noticia. Y como trabajé en una época en la que los periódicos tenían dos hojas, aprendí a economizar las palabras, a decir muchas cosas en poco espacio”.

Y es que además de escritor fue periodista. Su primera toma de contacto con ese mundo fue como caricaturista y redactor, a los 21 años, en “El Norte de Castilla”, decano de la prensa española que llegó a dirigir entre 1958 y 1963.

“Dimití porque el señor (Manuel) Fraga (entonces ministro de Información) quiso imponerme un subdirector que hiciera las veces de director y, en consecuencia, me controlara. No pude aceptarlo”, contó.

El 12 de marzo de 2010 pasará a enciclopedias y libros de historia como la fecha de la muerte de Delibes, a los 89 años, “tras una larga enfermedad”. Pero él se había visto ya morir antes. Le diagnosticaron el cáncer de colon con el que convivió durante 12 años el mismo día que, en 1998, terminó la última página de “El hereje”.

“El escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz”, dijo refiriéndose a la extirpación del tumor. “En el quirófano entró un hombre inteligente enfermo y salió un lerdo sano”. Después de aquello, no volvió a escribir.


MADRID (DPA).- La muerte de Miguel Delibes dejó a las letras españolas no sólo sin uno de sus grandes nombres, sino sin uno de esos nombres que siempre se escribirán en mayúscula. Castellano convencido en su escritura, maestro de periodistas y Premio Nobel olvidado, con Delibes desaparece el último referente en España de la literatura del siglo XX.

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