Música seria de mentes delirantes

Ana María Osorio ha pisado con su talento los principales teatros de Latinoamérica y Europa. Pero que este currículum no nos engañe. Osorio, junto con el pianista Jorge Ugartamendía, ha desarrollado una carrera musical mediante espectáculos donde la risa, el delirio y lo clásico se entremezclan de muchas maneras. "Toda la música es seria, aun la música-humor", dice Osorio, que ha "inventado" espectáculos como "Tristón y Risolda", y otros.



Los músicos recrean y escenifican con picardía reconocidas obras.
Si se piensa que Ana María Osorio es una soprano que cantó ópera en los teatros de Argentina y Europa, y que Jorge Ugartamendía es un pianista “clásico” de primer nivel, no se puede imaginar que han tomado en solfa las delicias de la música seria hasta llevarlas al humor más refinado. Lo han hecho en una serie de espectáculos desde hace décadas hasta el actual, “En alas de la sonrisa”, en Bariloche, Salta, entre otros lugares del interior o Buenos Aires. Lo que comenzó como un juego de notables profesionales ahora es un formato tan ajustado y exigente como las reconocidas obras que recrean y escenifican con picardía, sabiendo que “toda la música es seria aún la música-humor”

– ¿Cómo surgió la idea de hacer música-humor?

– En los años 82-83 empezamos a realizar espectáculos de música-humor con una idea de escenificación, por ejemplo el que llevamos al acuario de Villa Gessell donde también intervino Eduardo Cogorno, son recuerdos muy entrañables, aunque todo empezó mucho antes -dice Osorio,voz “cantante” de la entrevista-. Cuando yo estudiaba canto un grupo de amigos músicos, como Mónica Kosachov y Tommy Tichauer, hacíamos espectáculos caseros. Lo primero fue “Electrípodo” un collage de Electra y Edipo escrito por músicos jóvenes en ese tiempo como Andrés Spiller entre otros. Esto se transformó en algo llamado “Tristón y Risolda” ( o Tristón y Mafalda) que hicimos en Bariloche en l967-68 en el momento del camping musical. Era una especie de ópera donde también estaban Carmen y hasta una Walkiria y Tristón era Daniel Suárez Marsal. Un trabajo escénico con música hecha por nuestros músicos y con citas wagnerianas. Esto también se hizo en Los Altos de Florida y luego se fue transformando en “LBB ( las siglas de Beethoven) y otras drogas musicales”, un recital con parodias del lied, la ópera y el oratorio donde intervenían otros artistas y estaba dirigido por Sergio Siminovich que maneja actualmente la Fundación Haendel.

– ¿A partir de esos primeros intentos qué sucedió?

– Después cada uno siguió con su carrera, yo vivía en ese momento en Alemania y Tichauer en Inglaterra, pero al visitarnos recordamos lo que hacíamos y nos entusiasmamos con repetirlo. Empezamos a fantasear y se creó un nuevo espectáculo llamado “En busca del silencio perdido” que se hizo en Los teatros de San Telmo en l977-78. Estábamos en Europa y los hacíamos en vacaciones. Allí apareció Ugartamendía, que era nuestro público hasta entonces, porque se hacía una obra de Lavignac para piano a ocho manos y necesitábamos un cuarto pianista. Debutó en la música -humor mientras era solista, pianista acompañante o hacía recitales de cámara. El espectáculo volvió a transformarse en “En busca del Silencio Perdido Tomo 2” en l99l y se presentó en el famoso Café Mozart con mucho éxito. Pero también hubo otros espectáculos como “Sonrisas de una noche de verano”, “Allegretto Cantabile” o “Con la música a otra parte”.

– ¿Todo eso resultó en el actual formato de espectáculo?

– Se puede decir que si. Lamentablemente fallece Tommy Tichauer y en l996 empezamos con el formato actual de “En alas de la sonrisa” parafraseando “En alas del canto” y “El país de las sonrisas” de Lehar. Se trata de un recital convencional que puede estar lleno de muchas locuras de actuación y juego escénico, preferiblemente para teatros reducidos, no sé si nos gustaría que sea masivo. Porque lo que hacemos es una cosa de cámara donde hay algo de opera como puede ser un aria de Miguel Angel Rondano maravillosa escrita a la manera de Bellini que se llama “Casta frola, pasta diva” y otras cosas muy graciosas que ya se nos habían ocurrido con Tichauer. Por ejemplo, como en cada país se canta la opera en el idioma propio, al menos en Europa, tomamos “Si mi chiamano Mimí…” de La Boheme con su partes diferenciadas y la hacemos en italiano, luego en alemán (con chistes de ritmo en el piano en tiempo de marcha), en castellano (tipo zarzuela), en inglés (tipo jazz con gran intervención del piano) y finalmente en francés. Se trata de una de nuestras “creaciones” y causa mucha gracia. Este espectáculo lo hacemos desde l996 y va cambiando el contenido de las obras de Granados, Giménez, Satie, Offembach, Puccini y otros. Todo en un formato muy serio de recital, aún en el vestuario, pero poniendo énfasis en la actuación y la sutileza del humor.

La diversión de quien los conoce

Entre otras actividades Ana María Osorio egresó del Colón, fue becada por España para estudiar con la célebre Lola Rodríguez Aragón, la maestra de Teresa Berganza entre otras celebridades. También fue becada al Mozarteum de Salzburgo y cantó luego en teatros alemanes ( por ejemplo “La Boheme” en alemán), hizo cámara y oratorios . En Argentina y para Festivales Musicales hizo obras de Purcell, Bachm Haendel, actuó con la Camerata Bariloche. La docencia la recorrió en la Universidad Católica, Conservatorio Nacional y el Conservatorio Beethoven. Fue nominada como revelación al ACE l996. Ugartamendía comenzó en la Escuela de música de la Universidad de Cuyo, pero egresó con medalla de oro del Conservatorio Municipal de Buenos Aires. Tuvo como maestros a La Vía, Amicarelli, Fontenla, Ljerko Spiller y Lisy. Fue premiado pos la Asociación Williams, tuvo el premio Jóvenes Solistas de Santa Fe, otros premios en Brasil y el del concurso Ugarte. Es maestro interno del Colón y lo becó el Mozarteum. Se desempeñó como solista en varias orquestas y como jurado en Maryland. Acompañó a la gran mezzo italiana Valentini Terrani o a la delirante cantante de opera humor Natalie Choquette. Ambos artistas suman puntos en la música seria y por eso encaran el humor con la base de una intensa aptitud para la licencia en esas lides. Osorio ya había tenido una experiencia siendo estudiante con “I Musicistti” los antecesores de Les Luthiers con una espectáculo en el Ditella en los 60. Comentan que ya hubo en los 50 un tal Gerart Hoffnung que había recalado en Inglaterra y había hecho como aficionado y humorista espectáculos de gran rango con orquestas y artistas. Ellos son casi solitarios en este juego. Establecen una complicidad de ajustados conocimientos para el tema, se divierten y muchas veces sorprenden a su público. Se trata de un espectáculo que por su formato sería ideal para Río Negro, que merece conocerlos. Opinan: “nos hace muy felices que la gente se divierta tanto, pero los públicos son diferentes cuando se hacen varias funciones, cada noche es otra cosa. El público es totalmente impredecible y siempre cambiante”.

Julio Pagani


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