Nació en Córdoba la hija de una pareja de lesbianas

Es fruto de una inseminación con el aporte de un donante anónimo de semen. Será inscripta como hija de madre soltera.

Redacción

Por Redacción

Primero fue la la decisión de contarlo en voz alta. Luego las reacciones enfrentadas. Y ahora el momento más importante de toda la historia. El martes pasado nació en Córdoba la hija de la primera pareja de lesbianas que hicieron público su deseo de ser madres.

La nena nació en una clínica de Córdoba, fruto de una inseminación artificial con el aporte de un donante anónimo de esperma. Se trata del primer caso en el país en el que las mujeres comunicaron a los profesionales médicos su condición sexual antes de realizar el tratamiento.

El nacimiento se produjo el martes pasado en un parto por cesárea y la nena pesó 3,600 kilos, señaló el diario La Mañana de Córdoba.

El embarazo de una de ellas, una psicóloga de 39 años, llegó finalmente con la inseminación artificial, un tratamiento que intentaron durante tres años.

Su pareja, también de Córdoba, tiene 37 años y es egresada de la Facultad de Ciencias Económicas.

Aunque la pequeña será inscripta en el Registro Civil como hija de madre soltera -porque legalmente no existe otra posibilidad- ellas ya decidieron que las dos serán mamá y que de a poco irán explicándole a la niña cada una de las cuestiones y dudas que se le vayan planteando en la vida.

La difusión del caso generó una fuerte polémica de índole moral, religiosa y científica. Muchos especialistas tienen reparos en hacer la inseminación a lesbianas o solas alegando que ese método debe aplicarse sólo a estériles. En cambio, organizaciones de lesbianas reclaman iguales derechos y no ser discriminadas.

 

La identidad y su desarrollo

Por un lado están quienes sostienen que la maternidad no es un derecho, que ese bebé crecerá en un hogar «inmoral» y que se está vulnerando el derecho de ese menor a conocer su identidad, afectándose su futuro desarrollo sexual.

En esa línea opinó el vocero del Arzobispado de Córdoba, el padre Pedro Torres, quien consideró que es «antinatural», ya que «la maternidad no es un derecho y uno no puede poseer un hijo como un bien o una cosa». «El ámbito natural donde deben nacer los niños es el matrimonio. La inseminación, como intervención científica, no puede sustituir la sexualidad de un matrimonio», explicó el sacerdote hace poco menos de un mes.

Por otro, están los que consideran que no hay nada que temer, que en la sociedad actual ya no hay un «modelo» de familia y que en nada influye la condición sexual de los padres de un menor a la hora de garantizar su salud, su desarrollo y sus derechos. (DyN-Télam)


Primero fue la la decisión de contarlo en voz alta. Luego las reacciones enfrentadas. Y ahora el momento más importante de toda la historia. El martes pasado nació en Córdoba la hija de la primera pareja de lesbianas que hicieron público su deseo de ser madres.

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