Nada se sabe de Graciela, a cuatro días de su desaparición  

NEUQUEN (AN) .- A cuatro días de desaparecida, sigue sin haber pistas sobre el paradero de Graciela Mendoza, la niña de 6 años que fue vista por última vez en la terminal de colectivos de esta capital. Una fuente policial confesó su desolación al comentar: «estamos trabajando sobre todo en general y sobre nada en particular».

A esta altura, la falta de pistas profundizó la preocupación de los investigadores. La experiencia les indica que una búsqueda tan intensa como la que han montado desde el lunes a la noche, cuando se denunció la desaparición de Graciela, ya tendría que haber arrojado algún resultado.

«Pero no hay nada, es como si se hubiera evaporado», señalan los voceros.

Como se sabe, Graciela -llamada cariñosamente Chela- es hija de Lorenzo Mendoza (64) y Liliana Figueroa (34). Ambos lavan coches en el playón de tierra de la terminal y el lunes alrededor de las 21, la niña les pidió permiso para ir al baño. La acompañó su hermano Rafael, de 15. Salieron de los sanitarios, Graciela regresó porque se había olvidado un globo de agua y desde entonces nada más se supo de ella.

Al momento de desaparecer vestía una remera manga corta blanca con dibujos, pantalón corto rojo y zapatillas rosadas. Usa el cabello corto, tiene un lunar en la nariz y es de contextura robusta para su edad. Momentos antes de ir al baño había compartido un pancho con una hermana.

Desde que recibió la denuncia, la Policía montó un amplio operativo en toda la provincia, alertó a todas las comisarías del país y pidió colaboración a Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Defensa Civil.

Sin embargo, el amplio operativo de búsqueda no permitió encontrar siquiera una pista que oriente sobre su paradero. Como nadie en la terminal recuerda haber presenciado alguna escena violenta con una niña de esa edad, se especula que Chela se alejó por su propia voluntad, o acompañada por alguien que la conocía.

Las hipótesis sobre lo que pudo haber sucedido, tanto las optimistas como las pesimistas, chocan contra una pregunta por ahora sin respuesta: ¿cómo es posible que no haya ningún indicio que oriente la búsqueda, a tantos días de la desaparición?

Desde ayer casi se suspendieron los rastrillajes en zonas aledañas a la terminal, baldíos, costa del río y bardas. La investigación siguió por otros carriles, por ejemplo en las empresas de colectivos -ante la posibilidad de que haya subido a alguna unidad- y en el paradero de ciertos personajes del submundo delictivo que suelen moverse en la zona de la terminal.  


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