Nada será igual después del coronavirus

No será en vano el sacudón que nos dio el coronavirus. Se tiene que convertir en un aprendizaje y generar cambios de conductas y escenarios. Los lugares muy concurridos tendrán que reinventarse y habrá que acentuar los hábitos de higiene. Las cuestiones culturales más arraigadas volverán con el tiempo, pero no será fácil.





Si hay un efecto notable de este virus que nos cambió el escenario, es que aprendimos a revalorizar las cosas. O mejor dicho, que pusimos cada cosa en su lugar, que los afectos ocupan otra vez el primer plano, que intentamos cuidarnos y poner el acento en el círculo familiar, pero que además comprendimos que se puede vivir sin estar todo el tiempo comprando, sin usar el auto. Es decir, que aprendimos, o al menos estamos aprendiendo a dimensionar las cosas de otro modo.

Pero claro, nadie sabe si estas conductas se podrán mantener en el tiempo, porque cuando la veda se levante habrá que volver a trabajar, a usar el transporte público, los vehículos particulares, retomar actividades que fueron postergadas.

Los ámbitos muy concurridos como cervecerías y bares tendrán que readecuarse.

De cualquier manera, ya no somos los mismos, esto nos cambió y nos enseñó a corregir conductas que sobre todo incidirán en lo que viene, cuando este aislamiento haya pasado o cuando se flexibilice. No será en vano este tiempo de reclusión, porque indefectiblemente se debe convertir en una enseñanza, tiene que ser un punto de partida para nuevas conductas, un cambio de hábitos, un cuidado personal, familiar y comunitario que sea cotidiano y no porque nos manda la cuarentena. No fue un paréntesis en la vida de nadie.

Dato

8 de abril
A partir de esta fecha se reabrirán las fronteras de Wuhan, la ciudad considerada el punto de inicio de esta pandemia. Se hará bajo rigurosas normas de sanidad y seguridad.

De movida se impone el distanciamiento social, lo que no significa perder amigos ni relaciones, sino manejarlas de otro modo, el teletrabajo tanto desde las empresas como los que lo hacen de modo independiente, y una conducta respecto de la higiene que debe ser mucho más rigurosa. Nos dimos cuenta ahora que eso del lavado de manos no era tan estricto y que a la hora de los cuidados en ámbitos públicos no nos preocupaba tanto la higiene. Eso es parte del cambio, poner en marcha un protocolo de higiene que sobreviva más allá del coronavirus. También la higiene de ciudades o pueblos deberá ser re pensada. ¿O alguna vez alguien vio que se lavaran calles y veredas con desinfectantes y lavandina como ocurre ahora?.

Ese cambio también exigirá que las prestadoras de servicios modifiquen conductas, que las aglomeraciones no sean moneda corriente, que el transporte lleve el pasaje que pueda viajar sentado. Y aunque suene sólo a un modelo teórico y deseable, uno de los cambios tiene que ser comenzar a exigir escenarios diferentes en todas las áreas.

Salir de la cuarentena es mucho más que un decreto que la dé por terminada, será gradual y exigirá cambios que se mantengan en el tiempo. Pero sobre todo aquellos que dependen de cada uno de nosotros y que se postergan siempre.

Lo deseable es que al regreso de este tiempo guardados en casa, hayamos aprendido por ejemplo que:

-Son evitables aquellas aglomeraciones en bares de espacios reducidos. Esto obligará a que se reinventen para generar ingresos pero con otra organización de su ámbito. Esas cervecerías de moda y ahora en crisis deberán adecuar los escenarios, lo mismo que los boliches. Y en el ámbito familiar habrá que reinventar los cumpleaños de 15, los casamientos.

-Los restaurantes deberán tener más distanciadas las mesas de sus comensales.

-Si los supermercados pudieron ordenar la atención en tiempos de mucha demanda, por qué no hacerlo también a futuro. O tal vez se impongan las compras on line.

Estas imágenes ya no serán frecuentes, o al menos no deberían serlo en los súper.

-Para los que tienen las herramientas y saben usarlas, optar por los canales electrónicos para hacer trámites, para pagar servicios, para gestionar. Eso ayudará a descomprimir centros de pago, bancos y bocas de cobro.

-El teletrabajo se impuso en el mundo en estos dos últimos meses. Hay mucho que se puede hacer en casa y no exige presencia en determinados ámbitos, pero hay que aceitar los mecanismos de algo que no está todavía masificado. De cualquier modo, también en el trabajo hay que imaginar un rediseño.

-En las escuelas se da un escenario de muchos alumnos, docentes y porteros en un mismo ámbito. Será este un tema de debate para mejorar las condiciones sanitarias y el ámbito de convivencia. En las universidades se da el mismo panorama. ¿Será el tiempo de una mayor dosis de clases virtuales?.

-Para los que decidan viajar a otros países, ya se habla en diferentes ámbitos de la necesidad de que cada viajero lleve consigo un certificado sanitario y hay bastante consenso en que será tan importante como el mismo pasaporte. Se está pensando en dotar a los aeropuertos de controles sanitarios mucho más exigentes que los actuales y que ante determinadas condiciones no se permita viajar al afectado.

-Nadie va a una clínica porque está todo bien. En el mejor de los casos irán por un chequeo, pero casi todos van porque algo los está preocupando y se encuentran ante los síntomas. Sanatorios, hospitales, consultorios, obras sociales deberían readecuar espacios y ordenar turnos para achicar esas aglomeraciones que se dan todo el tiempo.

-El ámbito de la cultura, el de los recitales, los cines, teatros, están completamente paralizados, pero la vuelta de actividad será con seguridad con números más reducidos de público, sobre todo cuando se trate de ámbitos cerrados. No volverán las masas al menos apenas termine la cuarentena. En China ya están ideando cines con menos capacidad de espectadores, o teatros con ámbitos más amplios y separaciones entre asientos.

“No será automático, habrá que perder el miedo, tal vez no se comparta un mate con extraños, pero el mate en el trabajo, entre amigos, en la familia volverá pronto”

Gustavo Marín, psicólogo

-El deporte en su conjunto también tendrá sus restricciones, porque se podrá terminar la cuarentena, pero no el virus. No hay que olvidar el encuentro entre Atalanta y Valencia, que fue calificado como “una bomba biológica”. Justamente hoy Italia y España son dos de los países más complicados por el coronavirus.

Son solo algunos ejemplos de los cambios necesarios e inevitables y de los que se intuyen.

El coronavirus fue la razón del cambio, pero no alcanzará con que quede en la memoria, debe servir como enseñanza para cuidarnos a partir de uno mismo.

Volverán los mates entre amigos y los abrazos

Tomar y compartir un mate, el beso del saludo o el abrazo entre amigos, volverán. Tal vez lleve tiempo, pero volverán. Es lo que piensa el psicólogo Gustavo Marín, que entiende que esas costumbres están tan arraigadas que no se perderán a raíz del coronavirus.

El tema del mate merece tenerse en cuenta y más aún las recomendaciones que apuntan a que los mates no se compartan en este tiempo y menos con desconocidos.

El profesional explicó que “no será automático, habrá que perder el miedo, tal vez no se comparta un mate con extraños, pero el mate en el trabajo, entre amigos, en la familia volverá pronto”.

Agregó que “lo que tiene que volver es la confianza, pero no creo que las cuestiones culturales nuestras se diluyan, aunque es probable que terminado el coronavirus pase un tiempo hasta que sean como antes”.

“Es hacer futurismo, y me baso en la gripe H1N1, ¿quién se acuerda? y todo indicaba que iba a perdurar en el tiempo. Tal vez con esto pase lo mismo, que el coronavirus pasará al olvido y nuestras costumbres son muy fuertes como para que desaparezcan. Lo probable es que algunos modifiquen sus conductas cotidianas, pero no la gran mayoría de la gente”, explicó.

El mate compartido está en pleno debate y aconsejan no compartirlo. Un mate una persona.

Marín dijo que lo que es probable es que “ocurran cambios en las personas, los comercios se reinventarán, habrá más apego a las cuestiones on line, se vienen nuevas formas de vender, de trabajar, de comunicarse. Es el momento en que el uso de la tecnología se impone, con herramientas que ya estaban, pero que ahora parece vamos a optimizar. Este fenómeno aceleró procesos”.

Agregó que “hay algunas conductas que se pueden ir modificando y quizás se puedan incorporar en la vida cotidiana, que tienen que ver con estos días de cuarentena. La vida familiar, acostumbrada a que cada uno estaba en lo suyo, el tener que estar tanto tiempo juntos, quizás hizo que se requieran nuevas pautas en la convivencia, en la forma de estar, poner nuevos límites. Esto permitió nuevas actividades en familia, participar de espacios familiares de disfrute, de limpieza por ejemplo, del uso de las tecnologías y eso quizá puede ser que perdure en el tiempo porque puede generar mejor convivencia. Y eso lo permitió el estar más tiempo en la casa. Es una reorganización diferente. Y eso es posible que se mantenga en la vida hogareña, en la vida cotidiana”.

Wuhan, una vuelta con prudencia y en alerta

Dos meses de aislamiento en Wuhan, China, considerado el lugar donde se inició la pandemia, parecen haber cambiado algunas cosas entre su gente.

Se está volviendo lentamente a recobrar el movimiento habitual, pero se advierte que el aspecto sobresaliente es el de la precaución. Los trenes llevan un número limitado de personas, los supermercados toman recaudos y no se volvió a ver aglomeraciones en estos días. Aseguran los medios chinos que la vuelta a la normalidad llevará un largo tiempo, porque la gente tiene temor y sobre todo mantiene distanciamiento y preserva el uso de barbijos.

De todos modos, la gran mayoría de los comercios todavía están cerrados y el 8 de abril recién reabrirán las fronteras.

Entre los efectos negativos que se esperan sucedan de ahora en adelante, se espera una tendencia al acopio exagerado de comida y de artículos de limpieza e higiene personal.

Para todos fue un fenómeno nuevo y absolutamente grave como para tomar recaudos.


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