Nagasaki recordó su devastación
Llamado a la paz, a 70 años de la bomba, tres días después de Hiroshima.
AP
TOKIO (AFP).- Tres días después de Hiroshima, Nagasaki conmemoró ayer el ataque nuclear de Estados Unidos que arrasó esta ciudad japonesa y mató a unas 74.000 personas hace 70 años, en medio de críticas a una reforma del gobierno que busca fortalecer el rol del ejército. El 9 de agosto de 1945, la explosión atómica destruyó un 80% de los edificios de Nagasaki, entre ellos su célebre catedral de Urakami. Este domingo, los habitantes observaron un minuto de silencio al tiempo que resonaban campanas y sirenas en Nagasaki, antiguo centro de intercambios comerciales entre Japón y el exterior. Bautizado “Fat Man”, el proyectil de plutonio estaba destinado inicialmente a la ciudad de Kokura, donde había una importante fábrica de armamento. Pero condiciones meteorológicas llevaron al bombardero estadounidense a cambiar de rumbo. Tres días antes, una primera bomba atómica, “Little Boy”, causó 140.000 muertos en Hiroshima. Ambos precipitaron la capitulación de Japón y el final de la Guerra. “Hago un llamamiento a los jóvenes: no desechen estos testimonios como cosas del pasado, lo que escucharon podría repetirse en el futuro”, declaró el alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, ante 6.700 personas, entre ellas el primer ministro japonés, Shinzo Abe, la embajadora de Estados Unidos en Japón, Caroline Kennedy, y de 75 países. El alcalde invitó “al presidente estadounidense, Barack Obama, y a los representantes de los países que poseen el arma nuclear” a visitar Nagasaki. Después, criticó al primer ministro Abe. “Entre nosotros crece la inquietud ante la perspectiva de que este compromiso adoptado hace 70 años, el principio de la paz plasmado en la Constitución japonesa, pueda estar en riesgo”, expresó, desatando los aplausos de la concurrencia. Uno de los supervivientes, Sumiteru Taniguchi, de 86 años, también criticó los intentos de Abe. En su sermón dominical, el papa Francisco recordó a las víctimas. Este “trágico evento” se “ha convertido en el símbolo del ilimitado poder destructivo del hombre cuando hace un uso equivocado del progreso de la ciencia y de la técnica”, dijo.