Negociación bajo cuerda

Se inician ante el delegado de Griesa conversaciones cruciales para el frente externo argentino.



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de domingo a domingo

Endurecido el discurso contra los “fondos buitres”, en la previa de un mes crucial que tendrá mañana un capítulo conciliador en Nueva York, el gobierno sorteó la piedra que le colocó la oposición y sepultó por ahora pedidos de juicio político contra el vicepresidente Amado Boudou, tras el procesamiento no firme dictado por el juez Ariel Lijo en la causa Ciccone. Evidentemente incómodos, dirigentes del peronismo con pretensiones electorales –para la hoy lejana prueba general de 2015– no verían con malos ojos algún gesto de Boudou que descomprima tensiones, por ejemplo que se incline por una licencia en el Senado, como le planteó el radical Gerardo Morales, en nombre de las bancadas no kirchneristas. La presidenta Cristina Fernández no habla en público del tema. Pero es la que ordena “resguardarlo”, mientras diseña la estrategia con el fin de que los ministros Axel Kicillof y Héctor Timerman recojan apoyos internacionales. Es que apremia encontrar “soluciones urgentes” que alejen al país de una nueva cesación de pagos, luego de la sentencia del magistrado norteamericano Thomas Griesa, ordenando pagar la totalidad de lo reclamado al uno por ciento de los bonistas que no entraron al canje voluntario y al que sí se acogieron 92,4 por ciento de los acreedores, con una quita sustancial. “Los buitres de afuera, con el apoyo de algunos de adentro que están contentos con el difícil trance que se remonta a la crisis terminal de 2001, quieren llevarse puesta a la Argentina. Evitar la hecatombe es el cometido de todos los que apoyamos este proyecto nacional y popular” proclamó, en un homenaje al asesinado Augusto Vandor, el metalúrgico Antonio Caló. Curiosamente, el jefe de la CGT oficialista y miembro de la nueva conducción del Partido Justicialista está empeñado en sumar “presión” en foros gremiales mundiales, pero se desentiende de plano por la suerte que pudiese correr el número dos del Ejecutivo. Las negociaciones se llevan adelante en un marco de estricta reserva. Los analistas confían en que no sobrevendrá un nuevo default. No le conviene a nadie, afirman, y apuestan a una salida salomónica similar al caso Repsol-YPF o el Club de París. “Queremos pagar, pero no haremos nada que vaya contra los intereses del pueblo. No nos suicidaremos”, sentenció el canciller Timerman al exponer en Washington ante la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyos miembros se solidarizaron con la Argentina, salvo Canadá y Estados Unidos, este último para no interferir en los pronunciamientos judiciales de varios órganos, entre ellos la Corte Suprema. “De no mediar accidentes, un acuerdo sigue siendo lo más probable”, dijo el economista Eduardo Levy Yeyati. La tranquilidad de los mercados parece darle la razón, aunque eso no evitará trámites enojosos y jurídicamente trabados. El endurecimiento evidenciado por Kicillof (exultante por el aval cosechado en el Grupo de 77 países más China ante las Naciones Unidas, CELAC, Unasur y Mercosur), puede ser parte de la táctica para cancelar en mejores condiciones lo que se debe al fondo NML, antes del 30 de julio. El reloj avanza y las agujas del minutero van hiriendo a los contendientes. Al hablar ante la OEA, el ministro que responde a los grupos juveniles que adhieren a Cristina avisó que no resolver satisfactoriamente la controversia “desquiciará” el sistema financiero internacional. Repitió que se acudirá este lunes al llamado de Daniel Pollack, el delegado del juez Griesa, pero sin ninguna predisposición a aceptar “extorsiones”, tal la advertencia de CFK. El ex canciller Dante Caputo evaluó que “es muy bajo o nulo” lo que se puede hacer en la OEA o la ONU con el bloqueo de Estados Unidos, aunque los movimientos de Kicillof y Timerman pueden servir para aglutinar el frente interno con un “discurso antiimperialista”, mientras se celebran conversaciones reservadas en busca de una mano salvadora. Un halo de misterio, por otra parte, rodea la visita que hará esta semana a Buenos Aires el presidente de Rusia, Vladimir Putin. En carpeta hay inversiones de Gazprom para áreas gasíferas o petrolíferas, en las que también están interesadas empresas norteamericanas. En el último homenaje a Juan Perón e Hipólito Yrigoyen, la presidenta insinuó que “cuando parece que todo se derrumba, nace algo nuevo, se está forjando algo distinto”. Señaló que los dos próceres se los recordará por haber provocado un corte cultural. Ella se ubicó en ese plano, dijo sentirse “bombeada por algunos árbitros” y sentenció que “la historia sepulta a los mediocres y traidores a la Patria”.

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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