Neuquén necesita ciudadanos
Por Horacio Quiroga (*)
Decir «Neuquén necesita ciudadanos» no es otra cosa que apelar a la conciencia democrática, a la ética de la solidaridad.
Se trata de una convocatoria dirigida a cada habitante de nuestra ciudad, sin discriminación, respetando los derechos, las libertades y la originalidad de cada uno, pero reclamando su participación y compromiso.
Esto significa la revalorización del ciudadano como habitante sujeto de derechos y responsable de obligaciones.
Vivimos en la ciudad más importante de la Patagonia, Neuquén ya no es un pueblo, día a día nos exige responder con obras y hechos de la misma magnitud y trascendencia que sus demandas.
Por ello, llevamos adelante proyectos fundamentales y en algunos aspectos transformadores en materia urbanística. Tal es el caso del Paseo de la Costa, que nos permitirá poner en valor la importancia de los ríos Limay y Neuquén; el Plan de Desarrollo Estratégico, que implica rediseñar la ciudad en sentido Norte-Sur; la incorporación de las tierras del Ejército y el traslado de la U9, dos proyectos que influirán notablemente en el desarrollo urbano; el Plan Integral de Asfalto, mediante el cual vamos a pavimentar 700 cuadras en el transcurso de este año; la consolidación de los espacios verdes, lo cual representan 12 nuevas plazas en el 2001; las obras concernientes al Plan Federal de Infraestructura, con una inversión de 88.100.000 pesos en saneamiento, desagües y distribución de agua potable.
Quisiera que el lector despoje de estas líneas todo fin promocional. En rigor, intento dar un panorama de la ciudad que estamos construyendo. Una ciudad que ofrezca más y mejores servicios, que permita una mayor calidad de vida de sus habitantes, pero como contrapartida provoque un verdadero sentido de pertenencia en cada uno de nosotros.
Neuquén crece y se ha convertido en el gran polo de desarrollo patagónico, debemos estar a la altura de las circunstancias.
Sin embargo este planteo no niega, ni intenta desde ningún aspecto invalidar la existencia de una gran porción de la sociedad que ejerce en su vida cotidiana la condición de ciudadanos. Por ejemplo, los que cumplen con sus obligaciones tributarias, los que respetan al pie de la letra las reglamentaciones vigentes, los que en forma personal o mediante instituciones son solidarios con los demás, los que utilizan las vías democráticas para solucionar sus problemas.
Tampoco se pretende transferir responsabilidad alguna. Por el contrario, decir «Neuquén necesita ciudadanos» o «Ciudadano sos vos», es una apuesta democrática, un concurso ético para que todos tomemos conciencia de la necesidad de establecer normas de conducta socialmente justas y alentar el comportamiento responsable, primero en lo individual y luego en escala social.
Hoy sobran motivos para realizar esta convocatoria, están a la vista, son recurrentes y se refieren a conductas que consagran actitudes propias del individualismo o de prácticas irracionales.
Automovilistas que cruzan el semáforo en rojo, estacionan en doble fila o avanzan sobre las sendas peatonales. Inescrupulosos que arrojan basura en las bardas, en los canales a cielo abierto, en los terrenos baldíos. Comerciantes que venden alcohol a menores o alimentos en mal estado. Empresarios que no respetan las normas de seguridad o contaminan el medio ambiente. Vecinos que usan el agua potable de modo incorrecto, desperdiciando este recurso tan importante.
Estos son sólo algunos de los ejemplos no-ciudadanos, incluso podemos listar situaciones que nos llenan de indignación como el vandalismo que atenta contra la obra pública, rompiendo plazas y espacios verdes; o lo que fue aquella insólita representación del más puro y detestable autoritarismo, cuando sujetos con sus rostros encubiertos no permitieron que los trabajadores ejercieran su derecho a la libertad de opción, impidieron el ingreso a sus lugares de trabajo, contaminaron el aire con la quema constante de neumáticos y destruyeron edificios públicos.
Vemos con preocupación que muchas veces los reclamos personales o sectoriales se hacen en detrimento de los derechos colectivos y en ocasiones con desprecio por la cosa pública.
Neuquén necesita ciudadanos. Es así de simple.
No podemos hacernos los distraídos o mirar la realidad con el rabillo del ojo.
El gobierno de la ciudad va a continuar trabajando con la misma intensidad y con el mismo optimismo que manifestáramos desde el primer día de nuestro mandato constitucional. Y con la misma convicción en la necesidad de recuperar la utopía pionera de una ciudad poblada de auténticos ciudadanos, antes que de meros vecinos, habitada por mujeres y hombres que vuelvan a sentir la misma alegría y esperanza que disfrutaron nuestros mayores. La alegría de participar activamente en el compromiso de crear, en la esperanza de hacer y crecer.
Estamos convencidos de que ésta es la verdadera forma de hacer política, jerarquizando a los ciudadanos de Neuquén y, por extensión, echar tierra sobre viejas metodologías de arengas y discursos falaces, demagógicos y populistas.
Queremos y debemos agregar contenido democrático a nuestra gestión, ése es nuestro compromiso.
(*) Intendente de Neuquén
Decir "Neuquén necesita ciudadanos" no es otra cosa que apelar a la conciencia democrática, a la ética de la solidaridad.
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