Neuquén prueba con adoquines en sus calles

El empedrado es una exitosa alternativa al pavimento. Es más práctico que el asfalto y genera fuentes de trabajo. Se multiplican los barrios que lo eligen en la capital provincial.





NEUQUEN (AN).- El empedrado de varias calles neuquinas que comenzó como un modesto plan piloto se convirtió en una experiencia exitosa que se extiende a los barrios, da solución a la falta de asfalto y trabajo a muchos neuquinos desocupados.

Todo comenzó a partir de una asociación entre la provincia y el municipio. Uno aporta la fabricación de los adoquines y financia los planes de empleo. El otro construye cordones cunetas, prepara las calles y los proyectos técnicos.

San Lorenzo Sur, donde funciona la fábrica de adoquines, se convirtió en la punta de lanza del plan. El resultado es óptimo pues en tres meses contabiliza en su haber varias plazas con caminitos empedrados, seis cuadras adoquinadas a la perfección, diez calles preparadas para avanzar con este sistema y el entusiasmo de los vecinos.

El Limay, otro barrio neuquino, se abrirá a esta experiencia en los próximos días en las calles principales a lo largo de 10 cuadras.

El martes, en una recorrida por las obras, el ministro de Desarrollo Social Jorge Lara y el intendente Horacio Quiroga se llevaron una sorpresa: los frentistas, pese a no tener una situación económica holgada, pidieron colaborar y adoquinar las calles interiores conectadas a San Martín y Belgrano.

Este programa está financiado con planes de la provincia. El obrador fabrica 6.000 adoquines diarios con cemento, arena fina y granza, una piedra muy finita que sirve para darle resistencia. Y lo consigue. Para romper un adoquín son necesarios 600 kilos de presión en prensa por centímetro cuadrado.

Presenta otras cualidades respecto del pavimento tradicional: si hay que instalar redes de servicio, los adoquines se sacan y se vuelven a poner. En el asfalto común hay que romper y por lo general el parche nunca queda bien.

«El empedrado da muy buenos resultados porque por un lado cubre la necesidad que tiene la ciudad de pavimentar y por otra parte, por lo menos coyunturalmente, da trabajo a desocupados». El secretario de Servicios y Obras Públicas, Armando Cattáneo explicó que «buscamos dar trabajo a la gente del barrio beneficiado, porque está comprometido con el lugar donde vive».

A nivel laboral, el ministro Jorge Lara aportó números: la bloquera ocupa a 44 personas con una remuneración acorde a la productividad, otros 40 colocan los adoquines y un número similar acopia y transporta materiales. En los dos casos últimos, cobran 150 pesos por turnos de tres horas.

Los adoquines son rectangulares con salientes en los extremos superiores, que permiten calzarlos con otra pieza, al estilo de un rompecabezas.

El preparado y consolidación de las calles es esencial para garantizar un empedrado eterno. Cattáneo explicó que el suelo tiene que estar bien prensado, para luego abovedarlo y ponerle un asiento o cama de arena. Sobre esa preparación los trabajadores colocan los adoquines.

«Vamos a continuar: es un pavimento que nadie puede discutir», indicó el funcionario en obvia alusión a la polémica que suscitaron otros planes. «Si hay que bajar una cañería se vuelve a instalar, no hay que romper nada y encima tiene una duración impresionante», abundó.

En relación a los costos estimó que «es más caro que el rígido pero como se está haciendo con planes provinciales, sale barato». Técnicos de la provincia dijeron por el contrario que es «más barato».


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