Niegan problemas ecológicos por siembra de truchas 02-11-03

El DPA respondió a la Legislatura y defendió la actividad





VIEDMA (AV)- La siembra de truchas en el río Negro no causa problemas ecológicos. Sólo se trata de una tarea de «repoblamiento».

Así explicó el Departamento Provincial de Aguas en su informe legislativo en respuesta al pedido del bloque de Legisladores justicialistas, que denunció la introducción de una especie «exótica».

El DPA respondió a la Legislatura y afirmó que el proyecto de siembra de truchas en el río Negro es un «repoblamiento» y no hay problemas ecológicos. Informó que se volcaron más de 2 millones de alevinos y que el costo fue de 227 mil pesos.

El programa oficial comenzó durante el año 2000, permitiendo desde entonces el vuelco de más de dos millones de alevinos entre Guardia Mitre y las cercanías de la desembocadura del río Negro. El DPA informó de una inversión total de 227.500 pesos.

El informe sustenta el proyecto en el argumento que en el río había una merma poblacional, en el tramo del Valle Inferior, entonces se necesitaba «acrecentar en forma numérica una presencia» y, en consecuencia, «no corresponde la presentación de un estudio de impacto ambiental». Este reclamo era la mayor exigencia del pedido de informes opositor.

El DPA reveló que durante 1994 y 1995 se concretó un estudio -denominado Relevamiento Íctico del río Negro- para recolectar y analizar datos poblacionales de la fauna, teniendo como cabecera Allen y como extremo el paraje San Javier, en cercanías de esta capital. Para esa investigación fueron colectadas 20 ejemplares de la variedad «arco iris» y una «marrón», mientras que fueron consultados para avalar el proyecto, dos técnicos del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén y de la Subdirección de Pesca Continental, dependiente de la provincia de Río Negro.

Además, el organismo que conduce Mario De Rege mencionó otros proyectos destinados a sembrar truchas con fines de pesca deportiva, incluso con la posibilidad de incorporar ejemplares provenientes del hemisferio Norte. Pero con el objeto de «minimizar» el impacto que hubiera producido esa posibilidad, se optó por sembrar ovas del arroyo Ñireco de Bariloche, desarrolladas como alevinos en la Estación de Piscicultura ubicada en la represa de Piedra del Aguila.

En cuanto a los requerimientos de monitoreos para determinar la evolución del proyecto, el DPA señala que los 41 ejemplares capturados se les tomaron medidas morfométricas, se le extrajeron escamas para la determinación de su edad y se les realizaron necropsias a fin de establecer que su dieta son larvas, insectos y peces y la ausencia de parásitos. Entre las capturas figuran ejemplares que datan de la especie autóctona con cuatro años, mientras que se detectaron los primeros crecidos de la siembra con 33 centímetros de largo y 350 gramos de peso.

La respuesta oficial incluyó un análisis económico vinculado a favorecer el turismo. En ese punto, destacó que «el producto evaluado no sólo es la trucha sino todo el entorno a ella, definido por sus componentes físicos, sociales y de manejo, y por las experiencias de los pescadores en el lugar.


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