No descartan pasar a vivir de la actividad

El Ing. Agr. Guillermo Molina es productor e integrante de la Asociación Sanhué, Productores Porcinos del Alto Valle de Río Negro, constituida en el 2011 y que concentra a 13 productores ubicados desde Villa Regina a Contralmirante Guerrico. Cada uno de ellos posee un promedio de 8 a 10 madres y sólo algunos se ubican por encima de la media, siendo la mayoría “lechoneros” y pocos “productores de capones”.

Hace unos meses la asociación comenzó con un proyecto de Cambio Rural II en el que Guillermo Molina es promotor-asesor del grupo. Comenta que “por ahora la producción porcina no es el principal ingreso de los productores, ya que la mayoría lo hace como actividad secundaria; sin embargo, a partir del auge en el consumo de carne porcina y la diversificación productiva que arrastra la fruticultura, la aspiración es que pase a ser su principal ingreso”.

El mayor porcentaje de lo que producen es vendido en la zona de General Roca y la sustentabilidad del negocio estará dada “en poder incrementar la cantidad de madres y la disminución de los costos en la alimentación de los animales, a partir de producir el alimento y poder contar con moledoras de maíz para hacer el propio balanceado”, tecnología con la que ya cuentan algunos. Añadió también que la compra de insumos y la comercialización conjunta son aspectos a tener en cuenta en la asociación.

Los productores porcinos están próximos a formar, en el ámbito de la Sociedad Rural del Alto Valle, la Subcomisión de Cerdos a fin de “ir sumando acciones de todos los actores de la cadena en la región, productores, instituciones como Senasa, CPIA e INTA, organismos provinciales, profesionales privados y centros de reproducción para formar la estructura productiva que necesitamos. Esperamos contribuir a la mejora de la cadena de valor porcina y desarrollar estrategias para solucionar inconvenientes referidos a la organización, sanidad, promoción y comercialización que sufren los pequeños productores articulando con las instituciones y los diferentes niveles estatales”.

Respecto del manejo productivo, señaló Molina que es muy importante ya que “las pérdidas a la hora de la parición en épocas de bajas temperaturas, por ejemplo por aplastamiento de crías, son significativas, más allá de la escala productiva que se tenga”. “No siempre se trata de comprar, hay productores muy creativos para considerar los diferentes aspectos del proceso”.

Otro componente a tener muy en cuenta son los requerimientos nutricionales en época de lactancia, incidiendo también en el siguiente ciclo reproductivo, “un tema complejo por los costos del balanceado, por lo que se trabaja para que podamos contar con producción propia del mismo”, señaló finalmente el referente del sector.


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