"No domesticar"

Me dirijo a este medio como un argentino más, y seguramente no el único, por lo que estuve conversando en mis vacaciones en Las Grutas con varios visitantes del observatorio de pájaros "Vuelo Latitud 40".

Llevé a mis sobrinos Bruno -de 17 años- y Luca -de 11- de paseo al observatorio. Allí nos entregaron una especie de carné como "amigos especiales", en cuyo reverso figuraba un extracto de "El Principito", del autor francés Antoine De Saint-Exupéry, que seguramente no será necesario transcribir en estas líneas -tampoco podemos juzgar al autor, ya que como lector del mismo considero que él jamás hubiera permitido, insinuado o dado a entender que los pájaros deberían ser domesticados-. Cito el extracto copiado por la entidad: "Sólo se conocen las cosas que se domestican. (...) Si quieres un amigo, ¡domestícame!".

Tengo varios amigos a los que nunca intenté domesticar y estoy seguro de que ellos tampoco lo intentaron conmigo; son mis amigos y los acepto como son, con sus virtudes y sus defectos. Ése no sólo es un valor de la amistad; es también, a mi entender, una necesidad de convivencia de los seres humanos, reconociéndonos como integrantes de una especie que necesita vivir en comunidad o en sociedad, como más les guste expresarlo.

Estoy absolutamente convencido de que para conocer a cualquier animal no hay que domesticarlo, ni siquiera a un perro o un gato cuando son animales de compañía, por eso es absolutamente asombroso que una entidad que quiere dar a conocer los valores del balneario -no sé si consciente o inconscientemente- les dé a entender a los niños (y a los grandes) que a los animales hay que domesticarlos. Es insólito; muestran una de las bellezas naturales de la Patagonia en total libertad y les enseñan a los niños uno de los peores valores que se pueden transmitir en la vida: el maltrato a los animales. Ojalá puedan revisar a los asesores que eligen en estos temas.

Darío Solís, DNI 14.070.474

Buenos Aires


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