No hay justificaciones



Quienes consciente o inconscientemente justifican las maniobras ilegales para adoptar un bebé se remiten a la extrema pobreza que viven las gestantes y parturientas -y su posterior imposibilidad para criar a sus hijos- y muy poco o nada hablan de la existencia de intermediarios/as que lucran con la esterilidad o infertilidad de los matrimonios adoptantes.

Sobre este punto, las profesionales de la Defensoría de los derechos del niño/a y del adolescente de Neuquén han sido tan claras que vale la pena reiterar sus conclusiones, donde resaltan que nunca la miseria económica puede justificar el arrebatamiento de los hijos a las mujeres pobres.

Sostienen que la pobreza de todo tipo que invade a las gestantes -que dan sus hijos en adopción o a las que le son arrebatados por intermediarios- “implica la dificultad de implementar conductas anticipatorias para enfrentar el devenir cotidiano; el ser violentado diariamente por la imposibilidad de acceder a aquello que traduce en digno el vivir; el acceso al alimento, a la atención de los procesos de salud-enfermedad, a la educación en condiciones de que sea posible luego la autonomía… es decir, implica ser vulnerable”. Ante este cuadro, desde la Defensoría se plantean en qué condiciones una mujer vulnerable, más de una vez sola, puede decidir el futuro suyo y el de su hijo sin siquiera la ayuda de la Justicia o de una asistente social del Estado municipal y/o provincial. En este estado de indefensión en que entran a tallar los intermediarios, evidencian los casos denunciados oportunamente en el Alto Valle rionegrino y neuquino.

En este sentido, los abogados y asistentes sociales de la institución neuquina aludida se preguntan: “¿se puede tolerar que un niño sea intercambio como cosa por alimentos, ropa o ecografías? ¿La cosificación de un ser humano es moral? ¿Es ética? ¿Cuál es el interés del niño? ¿Puede ser adoptado por una familia económicamente solvente sin un proceso de adopción transparente? ¿Quiénes son los intermediarios?”. Preguntas éstas más que inquietantes que una vez que la Justicia -en los raros casos que se interesa- empieza a investigar suele develar redes de complicidades y corrupción que asombran primero y asquean después.

Horacio Lara

hlara@rionegro.com.ar

Nota asociada: Investigan la presunta venta de niños en Catriel  

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