¿No hay un diseñador?



Si bien no es nada fácil introducirse en el mundo de la física que propone Hawking en cada uno de sus libros o conferencias, sí es apasionante leerlo y tratar de comprender en un idioma corriente todo lo que nos quiere explicar sobre nuestro maravilloso Universo. Hawking produjo una revolución, por fuera del universo científico, cuando decidió, junto con su colega y amigo Leonard Mlodinow, presentar meses atrás el libro “El gran diseño”. En él no sólo relata los últimos descubrimientos y avances sobre la nueva imagen del Universo, sino que concluye que el nuestro (como los muchos posibles que se encuentran en el espacio infinito) surgió de la nada. Sí, de la nada. Para la crítica y la ira de los religiosos y creyentes más ortodoxos, Hawking indica que “la creación del Universo no requiere la intervención de ningún Dios o ser sobrenatural”. Ante esto, y si uno se enfrasca en los fundamentos no tan “amigables” para un neófito de la ciencia física, se desprende que la aparente y “cuidadosa selección” de nuestro ambiente, es menos a un milagro que el resultado de una simple casualidad. Es decir, entre tantos billones de intentos y por pura probabilidad, no resulta extraordinario que algunas de las leyes físicas generaran las condiciones que hoy observamos en nuestro ambiente y que nos permitieron desarrollar nuestra existencia. Pero igual debemos hacernos una o más preguntas clave ya sea uno religioso ortodoxo o simple cristiano creyente: ¿cómo que Dios no contribuyó a nuestra existencia?, ¿cómo que el cielo no existe?, ¿entonces de dónde venimos? Nace una nueva controversia sobre la existencia y su realidad. “El gran diseño” define cómo fue el inicio. Todo comenzó con el Big Bang hace nada menos unos trece mil setecientos millones de años, cuando el Universo tal como lo conocemos era apenas de unos pocos milímetros. Explicaciones de Hawking aparte, la inquietud por saber el motivo profundo de ese oscuro principio sigue rondando en la mente de todos. Muchos nos preguntamos, no sin una cuota de razón, si detrás de este imponente diseño no hay un gran diseñador.

jorge suárez jsuarez@rionegro.com.ar


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