«No hubo asesinato, ni conspiración» en la muerte de Lady Di





Cuando murió su madre, todavía eran niños. El duelo por la muerte de la princesa Diana recorrió todo el mundo junto con la compasión por sus dos hijos, Guillermo y Harry. Casi diez años después, los príncipes, ahora jóvenes adultos de 24 y 22 años, pueden revisar más de 400 páginas que 15 investigadores dirigidos por el ex jefe de Scotland Yard Lord Stevens escribieron sobre la muerte de su madre y de su compañero Dodi Al Fayed en el túnel del Pont d'Alma en París.

Antes de que el informe se presente este jueves en Londres, las familias afectadas recibieron ayer sus copias. Lo más importante ya trascendió a los medios. Los resultados de las investigaciones, que se extendieron por más de tres años y costaron cuatro millones de libras (unos seis millones de euros o 7,7 millones de dólares), fueron resumidos de la siguiente manera por el «Daily Mirror»: «Ni asesinato, ni intento de ocultamiento, ni conspiración». El liberal «The Independent» escribió: «Un accidente, nada más».

Lógicamente no sólo Guillermo, Harry y Carlos estudiarán el informe Stevens. También Mohammed al Fayed, padre de Dodi y millonario propietario de los grandes almacenes de lujo Harrods y del hotel Ritz de París, analizará el documento con sus abogados hasta el detalle. Habrá que ver si después sigue afirmando que la muerte de Diana a los 36 años y de su hijo a los 42 se produjo a instancias del padre del príncipe Carlos, el príncipe Felipe, por un complot asesino del MI6.

El informe Stevens, al menos, parece dejar sin ningún tipo de sustento las afirmaciones de Al Fayed. Este afirmaba que Diana y Dodi le revelaron poco antes del trágico accidente que la princesa estaba embarazada y se iban a casar. Que la ex esposa de un heredero británico tuviera un hijo de un musulmán era una visión demasiado horrorosa para la corte, asegura Al Fayed. Y puede que eso sea así. Sólo que Diana no estaba embarazada. Diez días antes del accidente, determinaron los investigadores tras interrogar a testigos y analizar pruebas, le bajó la menstruación.

Con rigurosidad implacable, los investigadores también desbarataron otras afirmaciones de los defensores de las teorías conspirativas. Entre ellas, aquella que señalaba que las pruebas de sangre del chofer Henri Paul se intercambiaron a propósito con otras de un conductor completamente ebrio. Patólogos británicos compararon el ADN de los análisis de sangre del chofer, que tenían un nivel de alcohol en sangre de 1,74 g/l, con la de sus padres. El resultado: la sangre es sin duda de Henri Paul. Y hay algo más: no sólo contenía alcohol, sino también un alto porcentaje del tranquilizante Tiapride y de Prozac, medicamento utilizado para combatir la depresión. La mezcla a una velocidad de casi 150 kilómetros por hora en uno de los túneles más peligrosos de París, hizo que perdiera el control sobre el auto. (DPA)


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