“No pude encontrar antecedentes”



Mientras leía el diario “Río Negro”, donde se denotan claramente las ansias de parte del poder provincial y de todos los empresarios que siempre se han llenado los bolsillos a costa del pueblo por quedarse también con el territorio del pueblo mapuche, pensaba.

Digo que pensaba en los “empresarios víctimas” de los “indios malos” usurpadores de tierras.

Se me ocurrió imaginar si en algún lugar de Siria o en el Líbano existirá algún ciudadano de apellido Pichumai, Pichún, Painemán, Manke, Rañil, Millaqueo o el nombre mapuche que ustedes quieran ponerle que le esté exigiendo a la justicia (con minúsculas) y al gobierno (con minúsculas más pequeñas) que le apliquen mano dura al clan de la familia de Meruff Elim Nasser, nativo del lugar, descendientes de las tribus panches, pantágoras o marquetones que se encuentran ocupando las tierras que el tal Pichumai, o como Uds. le hayan puesto, compró al Estado a orillas del río Litani, en el Líbano.

No pude encontrar antecedentes.

Tampoco hallé ningún Pichún, Painemán, Cayún, Calquín, Marillán, Maliqueo ni ningún otro peñi reclamándole tierras en ningún Estado del planeta que no sea la Patagonia argentina, su tierra ancestral, sus campos sagrados.

No tengo dudas de que la Justicia (ahora así, con mayúsculas) debiera aplicar mano dura, muy especialmente, en investigar cómo los “empresarios estancieros de la Patagonia” (muchos de ellos ex funcionarios del gobierno) han llegado a amasar las fortunas que hoy tienen, billetes que aparentemente alguna vez le pertenecieron al pueblo de la Nación Argentina, mapuches incluidos.

También podría la Justicia echar mano a los innumerables expedientes con reclamos de los pueblos originarios por usurpaciones y robo de territorio a lo largo y a lo ancho de todo el país.

Un párrafo aparte merece la incoherencia del “estanciero empresario” Carlos Nuno Sapag cuando menciona las relaciones del pueblo mapuche con las FARC y ETA, sin entrar en investigaciones sesudas que inmediatamente lo llevarían a algún psiquiátrico, pues ETA y FARC no tienen relación alguna ni en el reclamo ni en su ideología.

Por mi parte, yo que vivo en el norte olvidado de la provincia del Neuquén, si el que reclama tiene un apellido y el que defiende su territorio es Pichún, Painemán, Cayún, Calquín, Marillán, Maliqueo, Sayhueque, Yanquetruz, Rañil o como le hayan puesto, mi definición siempre será a favor del pueblo mapuche.

Con afecto militante y todo mi compromiso de lucha y solidaridad con todos los peñis: mari mari Pu lamguen, mari mari pu anay ka pu afkazi.

Saludos hermanos, saludos amigos, saludos compañeros.

Mario Ángel Alonso, DNI 16.980.897

Secretario de Derechos Humanos

Sindicato de Empleados Judiciales del Neuquén

Chos Malal


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