“No soportamos más el antisemitismo”



– ¿Cuáles son los aspectos más significativos de su gestión al frente de la Embajada de Israel en Argentina?

– Si hacemos un balance de nuestra gestión, podemos hablar de tres grandes temas. El primero, es que el día que yo presenté mis cartas credenciales, el 13 de setiembre de 1993, se firmaban los Acuerdos de Washington con los palestinos y comenzaba una nueva era en el Medio Oriente, cuando Israel se abrió al mundo y cuando muchos países empezaron a tener relaciones con nosotros. Esto es un aspecto muy importante para los israelíes en el Medio Oriente, el hecho de llegar a una paz con nuestros vecinos que nos da la posibilidad de desarrollarnos, la posibilidad de recibir al pueblo judío todavía disperso en la diáspora y asentarse en el Estado judío y, por supuesto, de ser un garante para todos los judíos que están en peligro y que no tienen seguridad. Aquel día, al presentar mis cartas credenciales se me dio la posibilidad, dentro de Argentina, de explicar lo que es el Medio Oriente, porque no se debe olvidar que estamos muy lejos de aquella zona y muchas cosas no se conocían. Este fue uno de mis objetivos al llegar a la Argentina: el de explicar la posición de Israel con sus vecinos, de exponer los detalles de nuestros acuerdos de paz con Egipto y con Jordania, de pormenorizar los pasos que estamos dando con los palestinos -que espero que en este año se va a terminar- y, con el tiempo, explicar nuestra actitud con Siria y El Líbano, país del que en estos días estamos saliendo de su zona sur para regresar a las fronteras internacionales reconocidas por las Naciones Unidas.

Sin embargo a la salida de Israel del sur de El Líbano, siguió la ocupación de esa zona por Hizbollah. ¿No se ha generado una nueva amenaza en la zona?

– Con nuestra decisión de retirarnos, hoy estamos diciendo claramente a Hizbollah: atención, hasta ahora la situación ha sido la que fue, pero si ustedes continúan atacando contra los pueblos que se encuentran en la frontera norte de nuestro país, la reacción de Israel va a ser muy dura. Porque ahora ya no estamos en el sur libanés, sino estamos en territorio israelí y hay una decisión tomada también por el Consejo de Seguridad. Este llamado de atención también vale para el gobierno libanés y el gobierno sirio, cuyo ejército controla aquella zona. Que sepan que nosotros no vamos a permitir que nos ataquen dentro del país. Nosotros queremos la paz, pero ahora esto depende muchísimo de la actitud que van a tomar los libaneses y los sirios. Hoy, Israel se encuentra dentro de sus fronteras reconocidas por la ONU y por El Líbano.

– Restaría sólo la cuestión de los Altos del Golán…

– El Golán es un tema con Siria, había proposiciones nuestras y se habló de menos de 3 kilómetros cuadrados, donde no podíamos aceptar que los sirios se establecieran al borde del lago de Tiberíades.

El tema del agua es muy importante para Israel, para darle esta posibilidad de entrar allí a Siria. Pero cuando se está alegando que estamos dispuestos a dar todo el Golán y no aceptó; hay que tener en cuenta ciertos aspectos. Las actitudes del presidente sirio Haffez Al Assad y de su ministro de Asuntos Exteriores que ni siquiera estrechó la mano de nuestro primer ministro cuando se encontraron para negociar y la actitud de lo que es, dentro de ese país, la educación que se da a los sirios. Los niños en el primer grado ya empiezan a leer que los israelíes somos los más malos, que si se matan dos judíos está bien y que si dos judíos matan a un tercer judío está mejor, son cuestiones muy delicadas que se deben revertir y nuestro primer ministro Barak lo dijo claramente.

– ¿Qué es lo que a su juicio interrumpió las negociaciones con Siria? ¿Es sólo por la cuestión del agua o además hay otros motivos?

– Las conversaciones no se interrumpieron de nuestra parte sino por la actitud de Al Assad de hostilidad, por ejemplo, con sus declaraciones a la prensa.

Si bien él aceptó reunirse con Barak, no tuvo la misma actitud que demostró tener el asesinado jefe del Estado egipcio Anwar El Sadat. El demostró a la opinión pública israelí hablando en el Parlamento de su país.

Nosotros somos un país democrático y se debe convencer a la opinión pública. Cuando alguien se sienta frente al televisor y ve la actitud del canciller sirio, lee la información que se publica en los diarios de Siria contra Israel y contra los judíos, el apoyo que se da al terrorismo de Hizbollah y las maneras del régimen verticalista sirio, es muy difícil creer en buenas intenciones.

Tomando en cuenta que el Golán es una zona estratégica muy importante para nosotros y fuimos dispuestos a entregarlo a los sirios, estas actitudes no van a permitir a la opinión pública -y me refiero al consenso nacional de la derecha y la izquierda de mi país-, de firmar un acuerdo con los sirios si no hay un entendimiento que podría asegurarnos que no se trata de devolver simplemente un territorio, sino saber que vamos a tener una paz de intercambio de embajadores, de cooperación mediante acuerdos culturales, económicos, científicos, turísticos y de fronteras abiertas.

Esto es lo que queremos en Israel. Si es esto, la gran mayoría va a estar dispuesta a devolver el Golán, pero si es para una paz fría, con el miedo de que en cualquier momento nos van a atacar, no devolveremos ni un metro cuadrado del Golán.

– ¿El gobierno de su país considera que Siria continúa promoviendo el terrorismo en contra de Israel?

– Sí, así lo pensamos por el momento, si estamos hablando de esta zona.

Hasta hoy, Hizbollah, no podía hacer lo que hizo con sus ataques si no recibía el apoyo sirio. Por supuesto que el apoyo también viene de Irán, pero pasa por Damasco y desde allí se controla -y esto lo sabemos- las sedes de los movimientos terroristas.

Las sedes terroristas se encuentran en Damasco y si Al Assad quiere cerrarlos, en dos minutos puede dar la orden para que se haga.

Pero su política está pensada en función de que, atacando a Israel desde el sur de El Líbano, Siria va a recibir el Golán. No lo va a recibir si no hay un acuerdo de paz cálido, no una paz fría.

“No soportamos más el antisemitismo”

– ¿Qué grado de entendimiento advierte usted, por parte de nuestro país, sobre la posición de Israel con relación al conflicto de Oriente Medio?

– Todos estos aspectos fueron desarrollados por nuestra Embajada en Argentina, explicándolos muy bien a los políticos, a la Cancillería, los intelectuales, a los periodistas. Yo pienso que esta actitud nuestra fue bien comprendida y los presidentes Menem y De la Rúa la apoyan. Ahora hay posibilidades que el Ejército argentino participe en una fuerza de paz de Naciones Unidas en la zona. Son cosas que nosotros recibimos con beneplácito, como la actitud de Menem anteriormente con los cascos blancos, fue algo que ayudó al entendimiento entre Palestina e Israel y este apoyo sigue con el presidente De la Rúa, por lo que vemos que Argentina es un país amigo, una atmósfera política buena entre dos países que tienen mucho en común. Pero, la política no es una relación de sentimientos, no somos una pareja. Es una relación que se debe desarrollar en base a intereses comunes: económicos, científicos y de conocernos. Y esta Embajada lo hizo, no centralizando su relación con el gobierno nacional argentino, sino expandiéndolo a todas la provincias, donde también hay importantes comunidades judías. Hemos llegado a cada una de estas comunidades y les hemos dicho que Israel puede brindarles cooperación en materia de agricultura, agroindustria, agroirrigación, energía, etc. Por suerte, con el acuerdo que Israel firmó con la Argentina y que es la base de esta cooperación, llegamos a todas las provincias de este país. Hicimos muchos proyectos, con muy poco dinero, y con un un éxito muy importante. Las provincias que accedieron a estos proyectos vieron aumentadas su producción con nuestra tecnología y han logrado vender dicha producción, tanto aquí como fuera del país y se han creado puestos de trabajo.

-¿En el caso de la provincia de Río Negro hubo algún proyecto que se cristalizó?

– Nosotros propusimos un plan para mejorar la agroindustria de la manzana rionegrina, que es muy buena, pero que se debe vender en buenas condiciones. En esta globalización y en este mercado abierto, el que dicta la reglas es el mercado y el mercado necesita otra cosa y por eso nosotros propusimos un proyecto pero lamentablemente no llegamos a concretarlo. Ahora, con el gobernador Verani nos vamos a encontrar nuevamente y veremos si podemos hacerlo realidad.

– ¿En que se avanzó para mejorar las condiciones de vida de la comunidad judía en este país?

– Yo represento al Estado Judío, es decir se trata de los vínculos entre el Estado y el pueblo judío en la diáspora, que son muy importantes para nosotros. Nosotros tomamos el objetivo de explicar el Sionismo, que es éste movimiento que nuclea a todos los judíos que están fuera de Israel, pero que deben mantener su identidad allí donde se encuentren y lo hacemos por intermedio de la educación. Por otra parte, después de la II Guerra Mundial y después de haber conseguido nuestra soberanía, Israel no puede soportar más reacciones antisemitas.

Esta Embajada salió al cruce de cada declaración antijudía publicada, de cada svástica pintada en las calles y luchamos en contra de todas estas expresiones presionando para que ciertos personajes nazis con las manos manchadas de sangre, no continuaran viviendo en Argentina, como los casos de Erich Priebke y del matrimonio Sakic. (N. B.)


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