Noche de gala con el folclore

JORGE VERGARA

jvergara@rionegro.com.ar

Hace tiempo un secretario de Cultura me dijo que el folclore en los festivales no convocaba a nadie en la región. Adujo en ese entonces que una cosa era el impacto del género en el norte del país y otra muy distinta en la Patagonia.

Y lo hablamos una y otra vez porque nunca creí que aquí no convocara a nadie, sino en cambio, me parecía que no estaba bien vendido, no estaba difundido en toda su dimensión. La frase me quedó dando vueltas porque me pareció una salida rápida para explicar por qué en la Fiesta de la Manzana de ese entonces no se le daba importancia al género.

Y vaya casualidad, que la noche más trascendente de esta edición de la Manzana fue nada menos que con el folclore, la noche en que más de cien mil personas fueron a la cita por Mercedes Sosa y por el Chaqueño Palavecino. Encima, hicieron ese regalito de cantar juntos que francamente fue brillante.

Pero la Manzana no apostó al folclore, lo dijimos antes de la fiesta, apostó apenas a Los Nocheros y a un intrascendente Luciano Pereyra que para el género no tiene hoy ninguna importancia. Lo hizo cuando otros integrantes de la cartelera se bajaron de la grilla.

Es que quienes tienen la tarea de elegir a los que van a subirse al escenario subestiman al folclore, lo subestimaron al menos en los últimos años, porque nunca se salieron del molde y hasta eligieron con miedo. Hubo sí en algunas ediciones algunos consagrados del folclore, pero no lo suficiente para la atracción que genera.

Un número nacional para el género es poco, muy poco, Los Nocheros son para tener en cuenta, valen la pena, pero no alcanzan para el enorme universo de seguidores del folclore y Luciano Pereyra está lejos de lo que alguna vez fue para esta música.

Es como que el folclore no es marquetinero, entonces es más fácil subestimarlo. O tal vez como me dijo alguien alguna vez, el folclore es música de pobres.

Pero la reacción del final dio brillante resultado, fue bueno porque ver a Mercedes Sosa. Es incomparable, escucharla es ponerse de pie para aplaudirla y El Chaqueño garantiza tribunas colmadas. Una reacción que llegó a tiempo, pero que podía estar prevista desde el inicio.

No sé cuáles son los criterios de selección de los artistas, pero al menos en esta gestión manzanera el folclore siempre estuvo en segundo plano y ahora el mismo género se encargó de demostrar que le sobran seguidores y que hubieran sido capaces de llenar varias noches. Porque así como fueron por Mercedes Sosa, Los Nocheros o El Chaqueño, hubieran ido por Raly Barrionuevo, Coplanacu, Los Guaraníes o Los Amigos.

El folclore tiene exponentes de sobra para colmar predios fiesteros y aquí cada año se repite la historia, donde lo romántico y meloso se repite.

Salud por la capacidad de reacción de quienes organizan, fue un verdadero lujo tener esta gente en el escenario y no impulsamos un festival folclórico en lugar de una Fiesta de la Manzana, sino que sería deseable que este género propio tuviera un poco más de espacio, que quienes organizan pierdan el miedo a renovar carteleras y que el año que viene nombres distintos aparezcan en el escenario, porque está claro que la noche de gala de la Manzana fue en realidad la del final, la de Mercedes y El Chaqueño y los dos son fieles exponentes del folclore.


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