Nos dejó Jorge Semprún

Fue autor del excepcional “La escritura o la vida”

La imagen descripta por Jorge Semprún, en su libro “La escritura o la vida”, atravesará el tiempo y la literatura. Dos impecables oficiales aliados atraviesan caminando el cruel e irónico cartel que saluda en Buchenwald “A cada uno lo que se merece”, para encontrarlo a él, un joven raquítico y harapiento, que los saludaba con los ojos desorbitados. El, el “Spanier”, el hombre que se convertiría en escritor y en un alma activa y esencial dentro de la cultura europea. A los 87 años, el escritor y ex ministro socialista español Jorge Semprún Maura, luchador incansables si los ha habido, murió en París. Son también suyas las palabras de Baudelaire: “Tengo más recuerdos que si tuviera mil años”. Es que Semprún fue un luchador por las libertades durante el franquismo, operó junto a la resistencia contra la ocupación alemana en Francia, fue capturado, torturado y enviado al campo nazi de Buchenwald, al cual sobreviví, y, de regreso del infierno, se potenció como un constante y prolífico agitador político y cultural. Formado en la Universidad de la Sorbona durante el exilio forzoso de su familia, el autor de “El largo viaje”, murió en París, ciudad donde residió la mayor parte de su existencia desde los 16 años, al término de la Guerra Civil . Tal como ha indicado el periodista Javier Rodríguez Marcos en su crónica de ayer sobre Semprún en “El País”, con este gran intelectual “desaparece un recuerdo que no cabe en los libros: el del olor a carne quemada”. Lo dijo él mismo en 2000, en una entrevista: “Están desapareciendo los testigos del exterminio. Bueno, cada generación tiene un crepúsculo de esas características. Los testigos desaparecen. Pero ahora me está tocando vivirlo a mí. Aún hay más viejos que yo que han pasado por la experiencia de los campos. Pero no todos son escritores, claro. En el crepúsculo la memoria se hace más tensa, pero también está más sujeta a las deformaciones. Luego hay algo... ¿Sabe usted qué es lo más importante de haber pasado por un campo? ¿Sabe usted qué es exactamente? ¿Sabe usted que eso, que es lo más importante y lo más terrible, es lo único que no se puede explicar? El olor a carne quemada. ¿Qué haces con el recuerdo del olor a carne quemada? Para esas circunstancias está, precisamente, la literatura. ¿Pero cómo hablas de eso? ¿Comparas? ¿La obscenidad de la comparación? ¿Dices, por ejemplo, que huele como a pollo quemado? ¿O intentas una reconstrucción minuciosa de las circunstancias generales del recuerdo, dando vueltas en torno al olor, vueltas y más vueltas, sin encararlo? Yo tengo dentro de mi cabeza, vivo, el olor más importante de un campo de concentración. Y no puedo explicarlo. Y ese olor se va a ir conmigo como ya se ha ido con otros”. Artista y pensador multipremiado, guionista de cine, escritor, traductor, profesor y periodista, fue ministro español de Cultura desde 1988 a 1991, en la segunda legislatura de Felipe González.

Semprúm fue un intelectual y un luchador como pocos. Sobrevivió a un campo de exterminio y fue ministro de Cultura de España.


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