“Nos merecemos la mejor calidad”





Carta abierta al administrador y al Consejo de Administración del Instituto de Seguridad Social de Neuquén Me dirijo a ustedes para poner en vuestro conocimiento mi disconformidad para con mi obra social por la experiencia negativa que me tocó vivir. Desde el 20 hasta el 27 de febrero concurrí con mi cónyuge Néstor Luis Castañón en carácter de derivado y yo como acompañante al plan termal de Copahue. Fue la primera vez que hice uso del “beneficio” en mi larga vida de jubilada-afiliada a la obra social. Grande fue mi sorpresa y desazón al comprobar que el lugar destinado a los derivados no reúne las condiciones mínimas de habitabilidad, ya que se trata de antiguas barracas con habitaciones mínimas y baño compartido donde las condiciones de hacinamiento son explícitas. Dejé una queja en el libro respectivo, pero creo conveniente hacer público mi reclamo. Considero que las personas que concurren al plan termal, que debieran gozar de la mejor atención por su calidad de enfermos y/o discapacitados, no tienen un lugar adecuado y terapéutico sino que son discriminadas. Esto se ve agravado por el hecho de que en la misma hostería los afiliados que concurren como turistas tienen habitaciones confortables con baño privado. Entiendo que esta situación ha sido fruto de no haber pensado en dar un lugar decente a los más desprotegidos cuando se amplió la hostería a una primera planta y para obviar las barreras arquitectónicas se destinaron las barracas a los que más necesitan comodidades. Es hora de solucionar esta cuestión, ya sea remodelando esta zona o colocando un ascensor para que una diferencia tarifaria sea la opción para acceder a los diferentes sitios. Sobre el tarifario vigente, los precios de nuestros hoteles son muy altos con respecto a su categoría, aun para los afiliados. Si las comparamos con las de otros hoteles del país o del extranjero, vemos que las tarifas superan la media vigente. En ese sentido, vemos que muchos afiliados optan por alquilar cabañas o departamentos que resultan más asequibles. En cuanto al servicio de comidas, desde que ha tomado la prestación la nueva concesionaria es francamente desastroso; no resiste la comparación con el anterior concesionario. El menú fijo, de 80 pesos, es precario, la comida es barata y no hay opciones variadas en la carta; tanto es así que optamos por comer afuera, donde encontramos mejor calidad y precio. No hay críticas respecto de la calidad humana ni de la atención del personal. Estoy haciendo uso de mi derecho a queja porque entiendo que los afiliados, como dueños de nuestra obra social, merecemos y exigimos la mejor calidad en las prestaciones y es de esperar que ustedes, que tienen la responsabilidad de ejecutar las acciones necesarias, lo hagan con el mayor recelo. Dejo mi voto de confianza y de esperanza para que alguien criterioso trabaje en pos de revertir lo que está mal encaminado. Marta E. Cervera, DNI 9.970.026 – Neuquén


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