Novelas de la vida real

Redacción

Por Redacción

Opinión

alicia miller

amiller@rionegro.com.ar

El periodismo y la literatura tienen en común la esencia de la comunicación a través del lenguaje. Esa ligazón es más profunda aún que aquello que los distingue y que suele situarse en la frontera difusa entre ficción y realidad.

No por azar, entre los mejores escritores del mundo se cuentan hombres y mujeres que en su vida han ido y vuelto del periodismo guiados por el apremio económico o la pasión por conocer, compartir y comunicar el drama o la vida cotidiana de su gente y su tiempo: Ernest Hemingway, Albert Camus, Arthur Miller, Roberto Arlt, Tomás Eloy Martínez, Rodolfo Walsh, Osvaldo Soriano, Olga Wornat, Mempo Giardinelli se hundieron en su tiempo por el periodismo, y lo trascendieron a través de la literatura.

El Premio Nobel que distingue a Svetlana Aleksiévich reconoce su obra literaria pero precisamente en lo que ella tiene de periodística: su relato de una realidad a través del testimonio doliente de quienes quedaron en la cara oscura de la ilusión de una humanidad caminando hacia el progreso: en el costado de las guerras, el hambre, la violencia, la deflagración ambiental…

Ese es su estilo. Su “novelas a través de voces”. Su recurso para alertar, conmocionar y movilizar la conciencia adormecida de un mundo en el que la banalidad, el consumismo y el culto por la imagen han ganado un espacio desmesurado en la agenda pública.

En sus libros, elude los caminos andados y desarrolla un estilo, una voz propia, precisamente a través de profundizar en el dolor y el sentir de quienes fueron sus interlocutores.

Ryszard Kapuscinski ha dicho, hablando del periodismo, que “dentro de una gota hay un universo entero. Lo particular nos dice más que lo general”. Svetlana Aleksiévich ha tenido la sensibilidad y la pasión para convertir esa premisa en voces que resonarán en el mundo entero.


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