Nueva jornada del juicio por el asesinato de Ulloga

Tras las audiencias en SAO, el proceso continuará el lunes próximo en Viedma.



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El crimen del hombre de 84 años ocurrió en marzo del 2008 y el tribunal está tratando de esclarecer algunas contradicciones de testigos.

SAN ANTONIO OESTE (ASA).- Una nueva jornada del juicio por el asesinato del anciano Santiago Ulloga se realizó ayer en esta localidad. El proceso continuará el lunes 21 en la ciudad de Viedma, donde directamente cada una de las partes brindará sus alegatos, antes de que el tribunal integrado por los camaristas Susana Milicich de Videla, María del Carmen Vivas de Vásquez y Eduardo Ignacio Giménez dé a conocer su veredicto acerca del grado de responsabilidad que los hermanos Rocío y Gerardo Pazos (los imputados) tuvieron o no en relación al crimen. El delito por el que ambos están procesados y detenidos ocurrió en mayo del 2008, luego de que se registrara el macabro hallazgo del cadáver del anciano de 84 años que fue encontrado por un familiar en el domicilio del barrio de las viviendas del plan Fonavi en el que residía solo. El cadáver, atado de pies y manos, estaba caído sobre una silla del comedor. La decisión del tribunal de trasladarse a SAO para continuar las últimas audiencias y sumar nuevos testigos se dio a raíz de algunas contradicciones de los que ya habían sido escuchados en Viedma. Por caso, dos de las jóvenes que prestaron nuevamente su testimonio integraban el círculo de amigas de la imputada e inicialmente, como eran menores, habían declarado en cámara Gesell, y algunos puntos de su relato se contradecían con lo que luego, ya mayores de edad, narraron en el juicio. Se trata de Rebeca López y Valeria Sarmiento, que dijeron recibir detalles de lo ocurrido con el anciano de labios de Rocío Pazos. En el caso de López, en cámara Gesell había relatado que en el domicilio de Ulloga tanto los hermanos imputados como un tercer sujeto, Daniel Escobar, se alternaron para sujetar al hombre y taparle la boca, mientras que durante el debate la chica había mencionado que le taparon la boca con un trapo, algo que sostuvo ante la consulta de ayer. Este punto es importante porque los resultados de la autopsia realizada en su momento determinaron que Ulloga murió debido a un paro cardiorrespiratorio, que pudo estar provocado debido a la asfixia generada por un repasador que introdujeron en su boca a modo de mordaza. Durante el proceso se escucharon a seis testigos y hubo cuatro careos, de los que participó en todos los casos la esposa del imputado, Mayra Arcángel. Uno de ellos se dio entre ella y Sarmiento, una de las amigas de Rocío, que había declarado que la mujer fue a su casa para pedirle que no contara nada de lo que ésta le había relatado, algo que Arcángel negó.

Martín Brunella


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