Nuevas lengas para reponer lo que el fuego se llevó

Una iniciativa conjunta busca reparar el daño que generó el incendio de 1995 en el cerro Otto. Los ejemplares implantados fueron obtenidos de los propios bosques del lugar.



Por INTA BARILOCHE

La mañana se presentaba muy fría, los grupos de la Escuela Municipal de Montaña de Bariloche “Don Juan Bautista Barrientos” ya subían por la ladera norte del Cerro Otto. Era otro sábado de caminatas, contacto con la naturaleza y tiempos compartidos en la montaña. Pero ese día, era especial. Los grupos tenían también una misión, un compromiso ambiental: plantar 2000 lengas en la ladera sur, en un sitio que había sufrido un incendio devastador en el año 1995.
En el marco del Plan Nacional de Restauración de Bosques Nativos y continuando con las tareas realizadas el año pasado, el sábado 18 de mayo se llevó adelante este gran desafío: continuar la restauración de la ladera sur del emblemático Cerro Otto, que corona la ciudad de Bariloche.
El proyecto se inició en el año 2018 con la dirección del INTA, el financiamiento de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y la participación de instituciones como la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), la Municipalidad de Bariloche y la Provincia de Río Negro a través de su Secretaría de Ambiente y su Dirección de Bosques.
En diálogo con PULSO, los técnicos del INTA María Marta Azpilicueta, Mario Pastorino, Alejandro Aparicio y Fabián Jaque nos cuentan cómo fue la jornada de plantación.
“Un total de 100 personas lograron implantar 2000 lengas en un solo día”, detalló Jaque anunciando un dato que no es menor. En tanto, Pastorino agregó que “los grupos de plantadores estuvieron conformados por voluntarios de la Escuela Municipal de Montaña de Bariloche: desde niños de 10 años hasta adultos de más de 50, junto a sus profesores y coordinadores, asistidos por los técnicos de las instituciones participantes”.
La especialista María Marta Azpilicueta explicó que “las plantas, que se obtuvieron en viveros de la ciudad, fueron producidas a partir de semilla de bosques de otros sectores del Cerro Otto que no fueron alcanzados por los incendios”. Esto permite saber que se adaptarán muy bien al lugar, además de no alterar la genética de las masas boscosas circundantes.
Las plantas se ubicaron dentro y fuera de clausuras, que son pequeños corralitos de 6 X 6 mts., con alambre perimetral que evitan que animales herbívoros como las liebres y el ganado doméstico, que viven también en el cerro, se las coman.
En este sentido Alejandro Aparicio, coordinador del Área Forestal del INTA Bariloche subrayó que “la comparación en la supervivencia de las plantas dentro y fuera de las clausuras que se realizará en un año, posibilitará que el INTA diseñe estrategias de restauración para futuras intervenciones”.
Ahora el cerro cuenta con 2.000 nuevas plantas de lenga cubriendo un sector de 8 hectáreas donde no existen renovables porque los árboles semilleros fueron arrasados por el fuego.
Este logro es fruto de la articulación interinstitucional, que puso como prioridad en la agenda local la reparación del cerro y la recuperación del patrimonio natural y autóctono de la ciudad de Bariloche.
A partir de este año, cada vez que llegue la primavera a Bariloche, la ladera sur del Otto exhibirá un nuevo verde, el de estas 2.000 pequeñas lengas que irán creciendo hasta recuperar el bosque perdido.

Más de treinta años educando en la montaña

La Escuela Municipal de Montaña “Don Juan Bautista Barrientos”, funciona desde el año 1986. Brinda a niños, jóvenes y adultos la posibilidad de disfrutar todo el año de actividades relacionadas con la montaña como el trekking, el esquí y la escalada en roca. Cuenta con un plantel de 11 profesores y una matrícula de 135 alumnos. La actividad de restauración realizada en el Cerro Otto, el sábado 18 de mayo pasado, posibilitó a la escuela y a sus equipos seguir trabajando, en pos de renovar su compromiso con la preservación y el cuidado del entorno natural como fuera legado por sus fundadores.

Para saber más: Lenga

Su nombre científico es Nothofagus pumilio. Es la especie forestal más importante de los bosques andino patagónicos, creciendo desde el norte neuquino hasta Tierra del Fuego. Su madera es muy apreciada pero el rol ecológico que desempeña en la alta montaña es su mayor valor. Evita la erosión de las fuertes pendientes que cubre, entregando agua pura y limpia para ríos y lagos. Es el hogar de pájaros como el emblemático carpintero y genera el tapiz rojo de nuestras montañas cada otoño.

En números

2.000
Los nuevos ejemplares de Lenga que fueron implantados en un solo día por 100 personas en el cerro Otto.

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