“Nunca odios ni venganza. Será por siempre exigencia de verdad y justicia”
La nota editorial (o algo parecido) del diario “La Nación” del 23/11/2015, titulada “No más venganza”, seguramente seguirá por tiempos ocupando espacios periodísticos de toda índole y se escucharán versiones de diverso contenido según se manejen los opinantes en su propia calificación. Pero no queda ninguna duda de que en el grueso de las opiniones tendrá expresiones condenatorias porque el sentido común no indica otra cosa cuando se escuchan, se leen o se ven, según sea el medio portador, barbaridades incalificables como transmite el contenido de la publicación aludida. No tengo idea –ni me interesa– a quién van dirigidos los amores o los odios de quienes integran en su totalidad la conducción del matutino aludido. Ya sea a los anteriores, los actuales (con poca permanencia en estos momentos) o los futuros gobiernos, es su problema; y en todo caso a quienes vayan dirigidos sus “bombardeos” (por caso el poder) están en condiciones de defenderse, pues poseen armas no menos poderosas. Empezando por el título que encabeza este escrito (y es esencia del publicado), lejos están quienes han producido tal texto de decir la verdad. Lo expresado en el segundo párrafo de la cuestionada nota carece absolutamente de sentido en razón de que en el transcurrir de los casi 40 años de reclamo por justicia y aparición con vida de los compañeros desaparecidos jamás se registraron hechos que dieran el más insignificante signo de actuar por venganza, palabra que jamás estuvo en el pensamiento de víctimas y familiares. La continuidad del verdadero culebrón novelesco en que se transforma el escrito a medida que avanza en su intención de justificar lo injustificable tratando además de convertir en víctimas a los victimarios y viceversa no demuestra otra cosa que el intento falaz de glorificar a quienes fueron artífices de los más aberrantes crímenes cometidos en ejercicio de un poder usurpado en un deleznable concubinato de fuerzas armadas y entidades civiles de toda índole. Pretender invocar algún tipo de beneficio para aquellos que están siendo enjuiciados y condenados hasta resulta irrisorio, pues están siendo juzgados con todas las garantías que establece la Constitución argentina y los códigos correspondientes para cada eventualidad. Se olvidan, quizás, en “La Nación”, de que las víctimas de quienes hoy a su juicio merecen tratamiento especial por su “ancianidad” fueron tratadas por éstos sin ningún tipo de contemplación, y por el contrario, como solazándose de que tenían ante sí a hombres y mujeres absolutamente indefensos sin la menor garantía, a su entera disposición, cometieron los hechos más aberrantes que se pueden imaginar. Y, como agravante de estas mentiras, le recuerdo al autor del escrito en cuestión que muchos de esos “ancianos” ratificaron su participación en el accionar de las fuerzas a las que pertenecían, “orgullosos” –según sus propias expresiones– de haber brindado un “servicio” a la patria y con la absoluta convicción de que “lo volverían a hacer si fuera necesario”. Es, en definitiva, el escrito en cuestión tan sólo una oportunidad para expresiones de tono absolutamente descalificativo que van dirigidas al actual poder político. No es esto lo que me preocupa, sí la calificación dada a los hechos acaecidos en los tiempos en que se ubican, pretendiendo salvar de responsabilidades a la ejecución de un terrible plan de exterminio ideado y ejecutado desde un poder usurpado, constituyendo los hechos un verdadero genocidio en el que se cometieron crímenes de lesa humanidad, por lo tanto imprescriptibles y sujetos a juicio y condena sin límites de tiempos. Y como corolario de la serie de mentiras y falsedades que se leen en todo el contenido del escrito, el autor se permite el lujo de invocar frases vertidas por el papa como “sacando chapa” al mezclar sus vergonzantes incoherencias con reflexiones de una autoridad como el sumo pontífice. Antonio Oscar Ragni DNI 7.385.689 Neuquén
Antonio Oscar Ragni DNI 7.385.689 Neuquén