Obama saca un rédito que aún no está claro



análisis

WASHINGTON, EE. UU.- La muerte el jueves de Muammar Gaddafi parece validar la estrategia prudente de Barack Obama en Libia, pero sus dividendos políticos en Estados Unidos son todavía inciertos a 13 meses de una elección presidencial que se anuncia difícil para el mandatario saliente. Con la desaparición del hombre fuerte de Libia, Obama puede ahora ufanarse de haber contribuido a eliminar a tres de los principales enemigos de su país, con Osama bin Laden en mayo y el imán yemení Anuar al-Aulaqi el mes pasado. Sin embargo Obama había entrado con reticencia al conflicto libio, dudando sobre el empleo de fuerzas estadounidenses en un enfrentamiento en el seno de un tercer país musulmán, luego de las costosas y mortíferas operaciones en Afganistán e Irak. Luego se declaró convencido de intervenir a causa de la amenaza de una crisis humanitaria. “Como presidente, no esperé a ver imágenes de masacres y fosas comunes antes de actuar”, había afirmado en marzo. Optando por una táctica exclusivamente aérea y dejando a los franceses y británicos la mayor visibilidad, Obama atrajo las críticas de algunos de sus adversarios republicanos, que le reprocharon “dirigir desde la retaguardia”, mientras que otros lo acusaron de haber desconocido las prerrogativas constitucionales al lanzar ataques sin el acuerdo del Congreso. Altos funcionarios de su administración no se cansaban de reiterar que el régimen de Gaddafi terminaría por hundirse, una profecía que se cumplió luego de la caída de Trípoli en agosto y la gradual reducción de los bastiones leales al ex hombre fuerte libio. Aunque los rivales republicanos de Obama se congratularon de la muerte de Gaddafi y felicitaron al presidente, algunos estimaron que Estados Unidos no había golpeado lo suficientemente fuerte desde el principio para precipitar los acontecimientos. “A veces, tomar la buena decisión, es también tomarla en el momento preciso y a la escala adecuada. Pienso que el presidente fracasó al respecto”, afirmó el senador Marco Rubio, estrella naciente de los conservadores. Luego de la muerte de Bin Laden, Aulaqi y Gaddafi, Obama parece “vacunado” contra los tradicionales ataques republicanos sobre la supuesta debilidad de los presidentes demócratas en materia de seguridad nacional. (AFP)


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