Obsesionado con el racismo

Redacción

Por Redacción

Perfil

Robert MACPHERSON y Elodie CUZIN AFP

Antes de abatir fríamente, en vivo y en directo, a dos de sus colegas periodistas y luego suicidarse, Vester Lee Flanagan, descrito como violento y problemático por sus compañeros de trabajo, había explicado que pretendía responder al racismo ojo por ojo, en especial a la masacre de Charleston. “Lo que me hizo explotar es la matanza de la iglesia”, escribió Flanagan en referencia al ataque que tuvo lugar en junio pasado en una iglesia de la comunidad negra de Charleston (Carolina del Sur, este), en la que nueve parroquianos negros fueron asesinados por el joven supremacista blanco Dylann Roof. “En cuanto a Dylann Roof (autor de la masacre) ¿Quieres una guerra racial? Pues allá vamos”, escribió en un manifiesto a la cadena ABC News. Poco después de haber matado a sus dos excolegas y filmarse haciéndolo (Flanagan posteó luego los videos a las redes sociales) justificó su gesto en una serie de tuits. Dijo, por ejemplo, que “Alison hizo comentarios racistas” y que a él le había indignado que la periodista “hubiera sido contratada a pesar de ello”. Nacido en 1973 y graduado en la Universidad estatal de San Francisco en 1995, Flanagan sostiene que durante toda su carrera sufrió por su condición de negro y homosexual. En su manifiesto especifica que padeció “discriminación, acoso sexual” y diversos actos crueles en el trabajo. “Dice haber sido atacado por hombres negros y mujeres blancas (…) por el hecho que era negro y homosexual”, resume ABC News. Bryce Williams había demandado penalmente a sus víctimas de este miércoles por discriminación racial, pero el director general de WDBJ7, Jeffrey Marks, descartó de plano las acusaciones. Marks afirma que despidió a Williams –a quien califica de “hombre infeliz”– en febrero de 2013 luego de “numerosos incidentes vinculados con su violencia”. Durante su corto pasaje por la cadena (ingresó en marzo de 2012) se había forjado una reputación ambigua: por un lado la de hombre con el cual “es difícil trabajar” y por otro la de reportero “con talento y experiencia”, recuerda el director del canal. En su manifiesto, Williams, que se presentaba como testigo de Jehová, escribía: “El tiroteo en la iglesia fue el punto de inflexión… pero mi ira fue aumentando. Soy un polvorín humano desde hace bastante tiempo, a punto de explotar”.


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