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Ofelia Villar tampoco le cree a la menor

Dijo que quedó desilusionada. "Las últimas esperanzas que teníamos se nos derrumbaron", reconoció. El lunes, la chica que dice haber presenciado el triple crimen "marcó" una vivienda equivocada. Y sumó más contradicciones.





CIPOLLETTI (AC).- Ofelia Mosconi de Villar quedó desilusionada después de la diligencia realizada con la menor que dice haber presenciado el triple crimen. Creía que podía surgir algo, pero en el mismo recorrido que hizo junto a los jueces, comprobó que la casa que la chica señaló como supuesto lugar del hecho, estaba habitada en la época de los asesinatos.

«Las últimas esperanzas que teníamos se nos derrumbaron», reconoció la mamá de Verónica.

Mosconi participó del procedimiento que dispuso el Tribunal el lunes a las 14. Como se informó ayer, los jueces, fiscales, defensores de Kielmasz, el querellante Fernando Dalmazzo, Ofelia y la madre de la menor, subieron a un mini bus de la policía para corroborar si la menor podía indicarles el supuesto lugar del hecho que menciona en sus contradictorias versiones.

Teniendo en cuenta que varias veces dijo sentir «miedo» y que se «cohíbe» ante los jueces, la joven fue trasladada en otro vehículo junto a la secretaria del Tribunal y las dos psicólogas que también estuvieron con ella en la «audiencia virtual».

Según Ofelia, la chica «conversaba con las psicólogas pero nada que llamara la atención. Por ahí preguntaba «cómo se llama esta calle» o cuál es La Esmeralda».

Las partes podían seguir el diálogo porque el mini bus se desplazaba detrás comunicado por radio con el auto.

La intención del Tribunal era que la chica señalara el sitio que vagamente menciona como «una casa parte habitada y parte deshabitada» que tendría inscripciones en sus paredes.

El recorrido comenzó en calle Mengelle y siguió por Circunvalación, ruta 151, Mariano Moreno, San Luis y Dos Esquinas, hasta doblar hacia el sur en La Esmeralda. A unos metros, la joven de 15 años indicó una vivienda sin techo ubicada en la propiedad de Seró. «La secretaria contó que ella en forma espontánea, muy natural, dijo: fue acá», manifestó Ofelia.

Llamó la atención que esta vez no se habría incomodado al indicar el sitio. En otras ocasiones, apenas le mostraban algunas fotografías de propiedades decía que le hacía «mal» ver las casas; y lloraba.

«Es donde está el puentecito y el caminito», recordó Mosconi que dijo la menor. Efectivamente a unos metros de la tranquera principal hay un ingreso a la tapera que coincide con esas características. Sin embargo otras observaciones y datos derrumbaron sus dichos.

Los jueces allanaron la propiedad de Seró y se encontraron con una sorpresa: cuando ocurrió el triple crimen esa vivienda estaba habitada por un matrimonio con dos hijos sordomudos; las paredes nunca estuvieron revocadas como para realizar las inscripciones; y en la casa aledaña estaban los dueños de la propiedad y no escucharon nada.

El único dato que pudieron rescatar los jueces fue que en esa época había otra construcción abandonada a unos 100 metros al oeste, que pertenece a un predio vecino y hace un tiempo se derrumbó.

Mosconi reveló que en la segunda parada que hicieron antes de que la chica se fuera con su madre, la testigo señaló el presunto lugar de abordaje. Lo marcó sobre la calle San Luis, frente a la chacra de Mandalari (aledaña al secadero).

«La menor no me dejó nada que me pueda convencer. Yo volví muy desilusionada», confesó Ofelia.

Comparó a la chica con Kielmasz: «que ella vio, participó hasta ahí y después no se acuerda más nada». Sin embargo reconoció que contra el imputado hay otros elementos que lo comprometen.


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