Once años de prisión por el crimen de Barría

El juez fijó la misma pena para los dos culpables. Ambos pidieron “una oportunidad” al final del juicio.



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El juez escuchó varios testimonios, a favor y en contra de los dos jóvenes condenados, y con esa información definió el monto de la pena.

VILLA LA ANGOSTURA

VILLA LA ANGOSTURA (AVLA).- Nahuel Hernández y Andrés Cahuimpán deberán cumplir 11 años de prisión por el crimen de Rodolfo Barría. Así lo resolvió ayer el juez Leandro Nieves en el juicio de cesura. En octubre un jurado popular los había declarado culpables de “homicidio simple”, cuya escala penal es de 8 a 25 años de cárcel.

Los acusados persiguieron y atacaron a Barría cuando caminaba por una calle del barrio Mallín de esta ciudad. Un golpe en la cabeza le causó un hematoma subdural y a los seis días murió en un hospital de Bariloche. Los dos imputados están detenidos en la penitenciaría de Junín de los Andes y fueron trasladados ayer a la Oficina Judicial de La Angostura, donde los aguardaban familiares y amigos. También estuvo en la sala la familia de la víctima y hubo una fuerte presencia policial.

Por la mañana fueron escuchados varios testigos, entre ellos dos hombres que vieron a Barría en el piso poco después de haber sido atacado, uno de los médicos que lo atendió y el subcomisario Gilberto Aravena. También declararon la madre de Cahuimpán, Marcela Dimitrovich, y el padre de Hernández, Miguel. La mujer contó que los problemas con su hijo habrían comenzado cuando empezó a cursar el colegio nocturno. Llegaba a altas horas y empezó a consumir alcohol y drogas. Luego abandonó el colegio. Recordó que junto a otras madres intentó que realizara tratamientos para la adicción, y que por algunos períodos el joven recibió asistencia de un psiquiatra.

En el caso de Hernández, los problemas también comenzaron alrededor de los 15 años y abandonó el colegio en primer año. El padre habló de la adicción de su hijo al alcohol y otras drogas y señaló que antes del crimen Nahuel se había ido a vivir con la novia. Asimismo mencionó la infancia difícil que tuvo, tras la separación de sus padres cuando tenía 7 años.

En los alegatos, el fiscal Juan Pablo Balderrama sostuvo como agravante que tras golpear a Barría, los imputados lo dejaron abandonado. Destacó que ambos habían sido amigos de Barría, lo que reflejaría más desaprensión con la víctima, y que conocían su condición de alcohólico crónico. Consideró que Cahuimpán había hecho “un esfuerzo” por tratar sus adicciones y mejorar su situación, mientras que Hernández no. Por eso pidió 13 años de cárcel para el primero y seis meses más para el segundo.

Por su parte, el defensor de ambos, Ricardo Mendaña, pidió la mínima de 8 años de prisión y cuestionó que la “naturaleza del hecho” no encuadra en el delito que les atribuyeron. Mencionó como atenuantes que los jóvenes provienen de un medio social bajo, que no han terminado el colegio y que sufren adicciones.

Luego de los alegatos ambos imputados pidieron la palabra. “No desmiento nada, fue un forcejeo pero no hubo intención de matar o causarle daño a la familia o a él”, dijo Hernández. Y Cahuimpán manifestó: “Nos dicen asesinos, nos bancamos que nos dijeran de todo en el proceso”. Los dos pidieron “una oportunidad” y recalcaron que tienen “novia y trabajo”.

El juez Nieves sopesó los argumentos de las partes y resolvió una condena de 11 años de prisión para ambos. Descartó algunos de los agravantes mencionados por la fiscalía y cuestionó la calificación original de “homicidio calificado por alevosía” que llevó el caso a un juicio por jurado, cuando después finalmente la fiscalía “bajó” a “homicidio simple”.

Sobre el final de la jornada, se realizó una audiencia para prorrogar por 37 días la prisión preventiva, atento a la impugnación que hará la defensa de la condena original y la pena impuesta.


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