Operaron con éxito a dos enfermos de Parkinson

Es la primera vez que se realiza este tipo de intervención en la región. Estuvo a cargo del cirujano Fabián Piedimonte, de Buenos Aires. Ambos pacientes sufrían un estado muy avanzado de la enfermedad.



CIPOLLETTI- Por primera vez en la región se realizaron tratamientos quirúrgicos a pacientes que padecían el mal de Parkinson. Las intervenciones fueron calificadas como “exitosas” y serán el inicio de una alternativa para los enfermos que deben ser operados tanto en Río Negro como en Neuquén.

Hasta ahora estas cirugías se hacían en las grandes ciudades del país. El jueves, gracias a la colaboración del especialista en neurocirugía funcional, Fabián Piedimonte, en el sanatorio “Río Negro” de esta ciudad se practicó la primera operación a un hombre de 69 años. Ayer se realizó la segunda experiencia con un paciente de 75 años. Ambos evolucionan favorablemente.

Piedimonte -que es de Buenos Aires- se integrará en forma permanente y continua al equipo de trabajo de los doctores Gabriel Calle y Daniel Daglio, quienes también estuvieron al frente de estas intervenciones.

Para la técnica se utilizó un marco estereotáctico. Es un equipo que permite llegar a un punto determinado del cerebro, ya sea para biopsias cerebrales, lesiones, tratamientos neurofuncionales (como la enfermedad de Parkinson) o el dolor.

Para concretar las operaciones, Piedimonte contribuyó con un equipo de radiofrecuencia y termolesión, que es el que se utiliza para provocar estimulación y lesión.

Los médicos explicaron que los riesgos de esta operación no son distintos a los de cualquier otra intervención. Puede haber infecciones o hemorragias, pero no es algo significativo. “Estadísticamente los riesgos en estas operaciones son menores al 3%”, dijeron.

Piedimonte expresó que esta técnica se emplea cuando el paciente no puede continuar un tratamiento médico porque la medicación no calma sus síntomas o los calma pero le provoca efectos adversos.

“Podría decir que el temblor se puede reducir en un 90%. De hecho lo interesante es que uno lo ve en forma práctica e inmediata”, dijo Piedimonte.

Es que los pacientes que reciben tratamientos quirúrgicos como los efectuados en estos días permanecen despiertos en todo momento. La anestesia que se emplea es local, porque permite comprobar el resultado en forma inmediata, en el mismo quirófano. Los médicos ven cómo cesa el temblor cuando se acercan con el electrodo al “blanco”.

Las operaciones con esta técnica tienen tres grandes momentos. La primera es la de colocación del marco y la realización de tomografías (para buscar el blanco que se desea lesionar). La segunda, ya en el quirófano, es cuando los médicos descienden con un electrodo fino de prácticamente 1,3 milímetro de diámetro hasta el núcleo correspondiente, observando una reducción significativa del temblor. Allí se realiza estimulación con el generador de radiofrecuencia.

La tercera fase se da cuando ya están convencidos del resultado y se procede a la lesión mediante temperatura de 70 a 80 grados (como en este caso) o la colocación de un estimulador definitivo que también tiene esa función.

Los dos pacientes que fueron intervenidos prácticamente no podían llevarse un vaso de agua a la boca porque la amplitud del temblor impedía esta actividad. “Y en estos momentos los pacientes no tienen ningún tipo de temblor en la mitad del cuerpo operada”, afirmaron.

La cirugía que se realizó es de alta especialización. Los grandes centros del país la realizan, pero no son muchos los neurocirujanos que manejan esta técnica. De ahora en adelante -anticipó Calle- la idea es realizar las operaciones tanto en Río Negro como en Neuquén. “Los equipos son trasladables. Lo que se necesita es tener un buen tomógrafo y un quirófano donde se hagan cirugías de alta complejidad”, añadió.

Sólo para aquellos que no les alcanza el tratamiento con medicamentos

¿Todos los pacientes con problemas de Parkinson pueden recibir este tratamiento? No. Estas operaciones se destinan a los enfermos que ya no responden satisfactoriamente a los tratamientos farmacológicos.

Daniel Daglio explicó que hay que comenzar con un tratamiento con menos riesgos, como el farmacológico, y cuando este procedimiento genera efectos adversos por el tratamiento en sí o ya no es eficaz, darle lugar a la cirugía. No es que se cambie un tratamiento por otro, sino que se complementan.

La intervención quirúrgica tampoco es una solución definitiva, sino un paliativo que le permite al paciente mejorar su calidad de vida. En muchos casos después del tratamiento quirúrgico continúa la medicación con menos dosis.

Los dos pacientes tenían problemas serios.

El primero en ser operado fue un hombre de 69 años con una historia de diez años de evolución de la enfermedad de Parkinson, sumamente invalidante. A tal punto que el paciente se caía de la cama por el temblor. El segundo -operado ayer- es un hombre de 75 años con una historia más reciente de Parkinson. Los dos con altas dosis de drogas y muy escaso tiempo de efecto de droga (debían tomar la medicación varias veces al día).

Lamentablemente el Parkinson es una enfermedad que hoy por hoy no tiene cura, y que es muy invalidante. “Lo que uno busca con la cirugía, al igual que con la medicación es aliviar los síntomas”.

La tríada clásica del Parkinson es el temblor, la rigidez y la hipocinesia (reducción del movimiento). Se deben a una lesión de ciertas estructuras del cerebro del paciente, cuyas causas aún no se conocen. Esto no se puede remediar ni con la medicación ni con la cirugía. Pero la cirugía busca básicamente “reducir” los tres síntomas del Parkinson, sin actuar sobre la evolución de la enfermedad.


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