Opinión: la Libertadores no es para cualquiera



Este arranque de Copa Libertadores vuelve a demostrar, como si hiciera falta, la complejidad de la Copa Libertadores. No cualquiera llega a instancias decisivas ni mucho menos la gana.
Superar la primera fase es un escollo complicado y los equipos argentinos lo saben. Si bien River y Boca disputaron la última final, en la vigente edición han tenido un comienzo de escasos triunfos.
Apenas el xeneize pudo ganar un encuentro de los tres que jugó, mientras que los del Muñeco Gallardo, acechados por las lesiones, empataron en las tres presentaciones.
Los resultados, en los que Huracán, Central y Godoy Cruz tampoco pudieron ganar, plasman una dificultad que en el juego también se ve. Pese a integrar una liga competitiva y tener, en su mayoría, mejores futbolistas que los rivales, para los equipos argentinos la Libertadores es un desafío distinto.
Ningún partido está ganado de antemano y esto se relaciona directamente con la naturaleza de la competencia. La altura de Bolivia, Ecuador o Perú, el calor de Brasil o Paraguay, o la superficie de canchas que no están a la altura, son algunos de los factores adyacentes contra los que hay que jugar, entre otros.
Es decir, los equipos argentinos no solo enfrentan rivales que quieren mostrarse, porque ganarle a un equipo argentino siempre genera impacto, sino que además cuentan con algunos guiños extrafutbolísticos que plantean dificultades para los nuestros.
Más allá de que los candidatos son más o menos los mismos en todas las ediciones, el camino es largo y la personalidad de los equipos para afrontar situaciones complicadas es una de las virtudes más requeridas.
Al final, solo festejará uno solo, pero si hay algo que queda claro es que no la gana cualquiera…

*por Facundo Rumene


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